El Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria pide al Gobierno que España vuelva a ser país donante

Director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y
EUROPA PRESS
Publicado 18/09/2018 16:45:14CET

MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

El director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, Peter Sands, ha visitado este martes España para pedir al Gobierno de Pedro Sánchez que el país vuelva a ser un socio donante, recordando que desde el año 2010 no ha realizado ningún tipo de contribución.

Desde el año 2002, fecha de su creación, el Fondo Mundial ha recibido más de 600 millones de euros (723 millones de dólares) por parte de España, presupuesto que situó al país entre los diez principales donantes, si bien en el año 2010 España ha dejado de aportar, aunque sigue figurando como el duodécimo donante público en términos acumulativos.

En concreto, según el último informe del Fondo, presentado la semana pasada en París (Francia), los países que más han contribuido en la historia del organismo, hasta diciembre de 2017, han sido Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, la Comisión Europea, Canadá, Suecia, Italia, Países Bajos, Noruega y España.

"En el pasado España ha sido un contribuyente fundamental, pero hace ocho años que se ha retirado y es necesario que vuelva a ocupar el lugar que ocupó", ha dicho Sands en un encuentro con los medios. Precisamente, el director ejecutivo del Fondo se ha reunido con representantes del gabinete de Pedro Sánchez y del Ministerio de Sanidad con el fin de trasladarles esta inquietud y de avisar de que con los actuales presupuestos que maneja el organismo no se van a poder erradicar estas enfermedades de cara al año 2030.

Hasta ahora, las inversiones en salud financiadas por el Fondo han permitido salvar la vida a 27 millones de personas y, en concreto, sólo en el año 2017 las intervenciones realizadas por el organismo permitieron a 17 millones de personas acceder a las terapias antirretrovirales para el VIH, diagnosticar y tratar de tuberculosis a 5 millones y distribuir 197 millones de mosquiteras para prevenir la malaria en zonas endémicas.

Unos avances que han sido destacados por el director ejecutivo del Fondo pero quien ha avisado de que el futuro que se presenta respecto a estas patologías "no es nada fácil". Por ejemplo, y aunque se han reducido en un 40 por ciento las muertes por VIH y en un 43 por ciento las nuevas infecciones, todavía se siguen produciendo dos millones de contagios cada año, especialmente en mujeres adolescentes.

CADA DÍA UNAS 1.000 MUJERES JÓVENES SE INFECTAN DEL SIDA

"Cada día unas 1.000 mujeres jóvenes se infectan del sida", ha alertado Sands, para explicar que las causas de estos contagios se explican por las barreras en el acceso a los servicios esenciales de salud, las desigualdades económicas, educativas o por la violencia sexual que se ejerce sobre ellas en diferentes países del mundo. Por ello, ha subrayado la necesidad de que, en el caso concreto del VIH, se incrementen las inversiones para mejorar las estrategias de prevención.

Algo parecido está ocurriendo también con la lucha contra la malaria, una enfermedad de la que se han conseguido reducir en un 42 por ciento las muertes pero de la que siguen aumentando los casos, como consecuencia de la aparición de resistencias a los medicamentos y a los insecticidas que se utilizan para las mosquiteras y a la reducción de la financiación.

"Desde el Fondo tenemos un sentimiento de urgencia", ha aseverado Sands. No obstante, esta sensación, tal y como ha explicado, también se tiene, "y mucho más", con la lucha contra la tuberculosis, enfermedad para la cual se necesita realizar un "cambio radical" de estrategia para evitar más contagios.

Concretamente, tal y como ha informado el director ejecutivo del Fondo, a nivel mundial la tasa de disminución de la incidencia de tuberculosis ha sido lenta, de un dos por ciento anual entre los años 2000 y 2016, debido principalmente a la baja notificación de casos.

Además, se estima que de los 10 millones de personas que la contraen cada año, sólo 6 millones son diagnosticadas y tratadas, por lo que hay un importante número de personas que siguen transmitiendo la enfermedad.

Por todo ello, Sands ha insistido en la necesidad de que los países redoblen sus esfuerzos para acabar con estas enfermedades y conseguir erradicarlas de cara al año 2030, algo que se puede conseguir ya que existen las herramientas para hacerlo.