Las farmacias "no levantan cabeza" y necesitan entre 2 y 4 meses de facturación para pagar sus impuestos

Actualizado 07/05/2014 18:36:23 CET

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

   Las oficinas de farmacia "no levantan cabeza" como consecuencia de la caída de su facturación y de su margen de beneficio, así como de la mayor presión fiscal a la que tienen que hacer frente, que hace que muchas necesiten entre dos y cuatro meses de facturación para pagar sus impuestos.

   Así se desprende de los resultados del XV informe anual elaborado por la asesoría Aspime, especializada en estos establecimientos, y patrocinado por el Club de la Farmacia Almirall, a partir de los datos fiscales de más de 800 farmacias relativos a 2012, los últimos hasta ahora disponibles.

   De este modo, se observa como todas las oficinas de farmacia han reducido sus márgenes de beneficio al tiempo que aumentan sus costes laborales, siempre en comparación con el total de facturación.

   Las más afectadas son los establecimientos rurales o con menos facturación, inferior a 300.000 euros anuales, que en menos de diez años han pasado de tener unos beneficios sobre ventas del 12,6 por ciento (2004) a apenas un 7,21 por ciento (2012).

   "Las que más notan este descenso de la facturación son las más pequeñas, que son las que dan capilaridad al sistema y dan seguridad al paciente", según ha reconocido Juan Antonio Sánchez Dantas, asesor fiscal y socio coordinador de Aspime, que sin embargo lamenta que estos establecimientos son los que más dependen de los medicamentos financiados.

   Esto hace que, dada la implementación de genéricos y las continuas bajadas de precios, "a pesar de que el número de clientes y operaciones en la farmacia sean los mismos, o incluso más, el tícket promedio haya bajado muchísimo".

   A medida que sube la facturación baja el margen de beneficio, que en las farmacias más grandes --que facturan más de 2 millones de euros al año-- es de un 5,39 por ciento. Sin embargo, en estos establecimientos cobra cada vez más fuerza los productos de venta libre, que representan el 52 por ciento de las ventas.

   A ello hay que unir el problema que tienen estos establecimientos de que además el efecto impositivo es superior como consecuencia de la entrada en vigor de la subida impositiva iniciada en 2012 mediante el gravamen complementario de IRPF, lo que hace que "muchas ganen menos y tributen más".

SUFREN UN AGRAVIO COMPARATIVO CON OTRAS EMPRESAS

   La entrada en vigor de esta nueva normativa tributaria, según el informe, no ha servido para mejorar la fiscalidad de la oficina de farmacia y, al comparar la fiscalidad actual de las pymes con los tipos medios a los que se ve sometido un buen grupo de oficinas de farmacia española, se observa como "el agravio comparativo sea persistente", reconoce Sánchez Dantas.

   Esto hace que, en función del índice de esfuerzo fiscal elaborado por la consultora, las farmacias que menos facturan necesitan trabajar 2,29 meses para hacer frente a su cuota íntegra del impuesto sobre la renta, mientras que las farmacias más grandes necesitan hasta 4,42 meses.

   Además, la crítica situación financiera de impagos ha provocado la irrupción masiva de gastos financieros en las cuentas de explotación de las farmacias españolas, lo que alimenta la disminución de márgenes de resultados.

   "Uno de los grandes problemas son las deudas de las administraciones, que para muchas deberle tres o cuatro meses de facturación es difícil de soportar", ha aseverado este experto, que recuerda que esto ha hecho que algunos de estos establecimientos estén "en concurso de acreedores o monitorizadas por un gran acreedor, o bien un distribuidor o un banco".

   En cuanto al personal, el informe muestra como en 2012 disminuyó la contratación de auxiliares de Farmacia y creció la de licenciados, con un leve crecimiento de las plantillas provocado por empleos temporales. Además, el 63 por ciento de los empleados tienen menos de 45 años y en la mitad de los casos (51%) tienen menos de diez años de antigüedad en el establecimiento.

   Ante este panorama, y a pesar de que parece que en 2013 la caída de la facturación tiende a estabilizarse, este experto defiende la necesidad de que el farmacéutico se "reinvente" y trate de ofrecer "otro tipo de servicios" que "complementen" al medicamento.

   "Su tabla de salvación debe ser reorientarse a otros productos que no son medicamentos", ha aseverado, recordando que en otros países estos establecimientos no tienen una regulación "tan encorsetada" como la española y pueden ofrecer otros servicios, como "dar un masaje, recomendar una dieta o un tratamiento de homeopatía para determinados trastornos".

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