Los expertos recomiendan consumir frutas de temporada para ingerir las vitaminas y minerales necesarias en cada estación

Actualizado 08/11/2012 18:15:04 CET
Manzana
VAL VENOSTA

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los expertos aconsejan que se consuman frutas de temporada, pues contienen las vitaminas y los minerales que precisa el organismo en cada época del año. En otoño, por ejemplo, la fruta es la manzana, que aporta vitamina A, B, C y minerales, como potasio, sodio, calcio y magnesio.

De este modo, la ingesta de manzanas supone un refuerzo para el sistema inmunitario frente a los cambios climáticos así como los ataques víricos y bacterianos típicos de los constipados que llegan con el frío. Las manzanas también facilitan la digestión, al estimular la secreción de las glándulas salivares, y su alto aporte de fibra contribuye al tránsito intestinal, favoreciendo la eliminación de toxinas.

Existen más de 20.000 variedades de manzana, entre las que se encuentra la Golden Delicious, Red Delicious, Fuji o Gala o Val Venosta.

Dependiendo del tipo, varía el porcentaje de cada uno de los componentes nutricionales de las manzanas, pudiendo ser más ricas en vitamina C, por ejemplo, como ocurre con la Braeburn, o presentar un mayor porcentaje de azúcares, como la Fuji.

Algunos consejos para el consumidor a la hora de comprar manzanas, además de escoger las variedades que más se adapten a su paladar por el sabor y la textura, son fijarse en que lo que se denomina 'el cáliz' del fruto, situado en la parte inferior, esté hundido. Esto demuestra que se recolectó en el momento óptimo de maduración, cuando la pieza estaba completamente formada y había desarrollado todo sus componentes nutricionales, señalan desde Val Venosta.

Además, conviene observar detenidamente la piel para asegurarse de que no presente irregularidades en la textura, fruto de golpes durante su trasporte. Respecto a la coloración, ésta debe ser uniforme, salvo en el caso de las Golden.

Las de mejor calidad dentro de esta variedad son las que crecen en altura, en la montaña, donde se producen fuertes diferencias de temperatura entre el día y la noche, lo que contribuye a hacerlas más sabrosas y crujientes.