Publicado 23/03/2022 13:09

Expertos proponen realizar pruebas de tuberculosis a los refugiados que llegan de Ucrania

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MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Expertos de la Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad (Red TBS-Stop Epidemias) han propuesto que se realicen pruebas de detección de la tuberculosis (TB) a los refugiados que llegan a España desde Ucrania, debido a la alta incidencia de la enfermedad en ese país.

"Muchos de los países que pertenecían a la antigua URSS tienen cifras tremendamente altas de tuberculosis, especialmente de la multirresistente (MDR), que es extremadamente agresiva", ha explicado en rueda de prensa el doctor Javier García Pérez, responsable de la Unidad de Tuberculosis del Hospital Universitario de La Princesa y presidente de NEUMOMADRID.

El experto ha explicado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene identificados 18 países de alta prioridad en el ámbito occidental por tuberculosis resistente a fármacos, entre los que se encuentran "muchísimos países de la órbita".

Efectivamente, Europa del Este sigue siendo el epicentro mundial de la tuberculosis multirresistente, según la OMS. A pesar de los avances conseguidos en los últimos diez años, la prevalencia de la tuberculosis, los niveles de mortalidad y, sobre todo, la incidencia de la tuberculosis multirresistente siguen siendo elevados en Ucrania, que es el país con el segundo mayor número de casos de la región.

De hecho, Ucrania tiene una de las cargas de tuberculosis multirresistente más altas del mundo. Se estima que 32.000 ucranianos desarrollan TB activa cada año. La tuberculosis farmacorresistente representa alrededor del 27,9 por ciento de los nuevos pacientes con tuberculosis y el 43,6 por ciento de los pacientes tratados previamente, y el éxito del tratamiento de la tuberculosis multirresistente es de un 50 por ciento.

Tal y como ha explicado García Pérez, este tipo de tuberculosis "dificulta su tratamiento y requiere un tratamiento mucho más largo, lo que dificulta su tratamiento". Sin embargo, el experto ha recordado que en los últimos años se han incorporado tratamientos orales que "pueden controlar esta variedad tremendamente agresiva en un plazo de seis a nueve meses".

En vista a la situación de la tuberculosis en Ucrania, el responsable de la Unidad de Tuberculosis del Hospital Universitario de La Princesa ha planteado la necesidad de hacer test a las personas que lleguen a España huyendo de la guerra en Ucrania.

"Si hacemos las cosas bien y se produce un proceso de asimilación adecuado, una de las cosas que habría que hacer es una prueba de tuberculosis. Tendríamos que estar encima de ello. En el abordaje integral de estos refugiados tenemos que hacer un cribado de enfermedad tuberculosa latente, ya que puede ser el caldo de cultivo para generar casos en el futuro", ha señalado.

En la misma línea, el presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (FUITB), Joan Caylà, ha resaltado que "lo ideal" sería adoptar un "enfoque biomédico" con los miles de refugiados que llegan de Ucrania realizando test tanto de COVID-19 como de tuberculosis. "Hay mucha tuberculosis multirresistente en estos países", ha insistido.

Así, ha esgrimido que estas personas procedentes de Ucrania han sufrido condiciones que les podrían predisponer a desarrollar tuberculosis debido a la guerra, ya que "han estado en refugios, hacinados y con largas colas en las aduanas". "Teniendo en cuenta que es un país con mucha tuberculosis, interesa un diagnóstico precoz. Habría que organizar rápidamente este tipo de cribados", ha argumentado.

Mientras tanto, la Comisión de Salud Pública, formada por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, aprobó el pasado viernes la 'Guía de actuación ante la llegada de desplazados desde Ucrania', que establece medidas de control y tratamiento tanto de la COVID-19 como de otro tipo de patologías.

En concreto, el acuerdo recoge que se priorizará la vacunación contra la COVID-19, sarampión y poliomielitis por su mayor prevalencia en Ucrania. En niños y adolescentes se ofertará, además, la vacunación de difteria, tétanos, poliomielitis, tosferina y Haemophilus influenzae b. Sin embargo, en el documento no se menciona nada acerca de la tuberculosis.

El calendario vacunal infantil ucraniano incluye las vacunaciones frente a tuberculosis, hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae tipo b (Hib), sarampión, rubeola y parotiditis, así como también la vacuna de la gripe en niños con factores de riesgo. Pero las tasas de vacunación son realmente bajas comparadas con países como España.

EL IMPACTO DE LA COVID-19 EN LA TUBERCULOSIS

Por otra parte, los expertos también han abordado el gran impacto de la pandemia de COVID-19 en la atención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis. Los esfuerzos dedicados a la COVID-19 durante los dos últimos años se han traducido en una caída del 23,9 por ciento de la notificación de casos de la tuberculosis en España en 2021 respecto a los dos años anteriores, según datos del Plan Nacional de Tuberculosis del Ministerio de Sanidad.

En concreto, en 2021 se han notificado un total de 3.400 casos de TB, un 7,6 por ciento menos que en 2020, cuando se notificaron 3.681 casos de TB, un 16,3 por ciento menos que en 2019, cuando se notificaron 4.400 casos de TB.

Según el registro del Programa Integrado de Investigación de Tuberculosis (PII-TB), de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que se ha nutrido con los datos de hospitales de toda España, se notificaron 507 casos de tuberculosis en 2018, 394 en 2019 y 191 en 2020, lo que supone una caída del 50 por ciento de la inclusión de casos de 2020 respecto a 2019.

Asimismo, se ha observado un repunte de la mortalidad por TB, que fue del 0,90 por ciento en 2018, tras evaluar los resultados del tratamiento de 464 casos; del 0,70 por ciento en 2019, de 286 casos, con los resultados del tratamiento; y del 1,30 por ciento en 2020, de 149 casos, con los resultados del tratamiento.

"Encaramos ambas epidemias que no son excluyentes, sino todo lo contrario. Tanto la tuberculosis como la COVID-19 son enfermedades sociales, requieren un compromiso solidario y una labor educativa y preventiva para acabar con ellas", ha sostenido el jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa y presidente del Comité Científico de la Red TBS-Stop Epidemias, Julio Ancochea.

Sarai Quirós, responsable del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias (TIR) de SEPAR, ha advertido de que la pandemia ha producido un "desvío de recursos en todos los niveles destinados a combatir la COVID-19". "Ha provocado una sobrecarga en los servicios sociosanitarios, lo que ha implicado dificultad en el acceso, retraso en el diagnóstico, interrupción de tratamientos iniciados debido a la dificultad de seguimiento en los peores momentos de la pandemia...", ha narrado.

Así, ha alertado de que el retraso en el diagnóstico "ha aumentado" en estos dos años, lo que ha traído "casos más graves". "Se ha infradiagnosticado la tuberculosis en favor de la COVID-19 y ha habido una mayor transmisión domiciliaria. Esperamos un aumento de la incidencia de los casos de tuberculosis multirresistente", ha vaticinado.

En este contexto, los expertos han reclamado que se financie adecuadamente el Plan para la Prevención y Control de la Tuberculosis en España, aprobado en marzo de 2019. "Necesitamos que tenga presupuesto", ha defendido Ancochea.

Caylà ha añadido que España es "el segundo país occidental, detrás de Portugal, en incidencia de tuberculosis", aunque ya se sitúa cerca de niveles muy bajos. "Deberíamos mejorar en este aspecto. El plan de 2019 debería ser una prioridad política. Debería tener recursos económicos suficientes tanto a nivel central como autonómico. Sin recursos sanitarios y económicos avanzaremos poco", ha concluido.