Experto aconseja moderación en el consumo de dulces a los hipertensos al ser la obesidad uno de sus agravantes

Actualizado 06/03/2013 16:25:01 CET
EUROPA PRESS

Las personas afectadas por esta enfermedad suelen aumentar su ingesta al centrar sus restricciones en los alimentos con sal

MADRID, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -

La moderación en el consumo de dulces es aconsejable para los hipertensos, ya que los obesos "tienen mayor tasa de afectación que las personas delgadas", según ha asegurado el miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Hipertensión- Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), el doctor Francisco Morales.

Así lo ha indicado el experto a Europa Press con motivo de la celebración este jueves, 7 de marzo, por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del Día Mundial de la Salud, que este año se centra en la hipertensión. Las personas afectadas por esta enfermedad suelen aumentar su ingesta al centrar sus restricciones en los alimentos con sal, por lo que el galeno advierte de los peligros de comer dulce en exceso.

A su juicio, los dulces tienen un contenido "elevado" en azúcar y grasas, lo que "modifica poco" la tensión arterial propiamente dicha, aunque si lo hace de los niveles de glucemia y de colesterol". Por ello, apuesta por "disfrutar de manera equilibrada".

Actualmente la hipertensión arterial afecta "a uno de cada dos adultos mayores de 30 años", indica Morales al tiempo que manifiesta que, por debajo de esa edad, la presencia de este trastorno "es raro, pero se da". Además, entre un tres y un cinco por ciento de los niños "tiene cifras de presión arterial superiores a las que les corresponderían por su edad", lamenta.

En cuanto a las diferencias entre sexos, éstas son mínimas, aunque "quizá es mayor en mujeres", algo que puede deberse a que ellas "van más al médico", asegura. En este sentido, explica que el diagnóstico es "casual", ya que es un trastorno asintomático por lo que se le denomina "la enfermedad silenciosa".

Sin embargo, Morales aclara que la hipertensión arterial "no es propiamente una enfermedad, sino un factor de riesgo", ya que las personas que la presentan "tienen más posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares que las que no la tienen". Entre estas patologías asociadas, destaca al infarto de miocardio, la enfermedad renal crónica y el accidente cerebrovascular o ictus.

Centrándose en ésta última, y advirtiendo de su peligro, Morales señala que "puede hacer que una persona muera o quede incapacitada al sufrir una parálisis irreversible". Además, la enfermedad renal crónica, a pesar de ser "menos conocida", tiene una prevalencia importante entre la población de edad avanzada, la cual cada vez es más numerosa, explica.

TABACO, ALCOHOL Y SEDENTARISMO, ENTRE SUS CAUSAS

Aunque no existe un mecanismo único, la hipertensión arterial se produce "como consecuencia del desajuste de una serie de factores, donde influye el riñón, las hormonas y el sistema nervioso central, por lo que es algo multicausal", expone Morales. El porqué se llega a este proceso se debe a los hábitos de vida, en los que tienen una repercusión negativa "el tabaco, el alcohol, el sedentarismo y la mala alimentación", manifiesta.

Para tratar esta afección, además de mejorar en el comportamiento vital, suele ser preciso un tratamiento farmacológico dentro de "un amplísimo número de medicamentos eficaces", asegura. Muchos de los pacientes deben recurrir a la combinación de algunos de ellos "para poder controlar sus cifras tensionales", confirma.

Entre ellos, destaca a los más clásicos, como los diuréticos, y a los que han surgido posteriormente, como los inhibidores del sistema renina angiotensina y los calcioantagonistas, que son "los más eficaces y los que menos efectos adversos tienen". De cualquier forma, se utilicen unos u otros subraya la importancia de la adhesión a los mismos.

Pese a todo lo anterior, el experto de la SEH-LELHA recomienda que las personas no diagnosticadas "no se obsesiones con la medición de la presión arterial". A su juicio, ésta debe hacerse "de vez en cuando", cuando se acuda al médico o en las farmacias.

Sin embargo, una vez detectada la hipertensión, sí considera que estos controles deben ser frecuentes, "lo que no quiere decir que se tengan que hacer todos los días". La medición precisa de rutinas, por lo que se debe practicar "siempre a la misma hora, en reposo y con un aparato bien calibrado", concluye.