Un estudio de la Universidad de Navarra podría ayudar a optimizar los tratamientos de cáncer escamoso de cabeza y cuello

Actualizado 12/01/2007 17:15:03 CET

PAMPLONA, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

La investigadora de la Universidad de Navarra Beatriz Honorato ha desarrollado un panel de marcadores que distingue a los pacientes con cáncer escamoso de cabeza y cuello con mejores tasas de supervivencia. La tesis de esta pamplonesa, defendida en la Facultad de Ciencias y llevada a cabo en el Laboratorio de Biotecnología de la Clínica Universitaria, podría ayudar a optimizar los tratamientos de quimioterapia y radioterapia según la situación puntual de cada paciente.

Para ello, la científica ha analizado los mecanismos de respuesta a las terapias contra tejidos tumorales. De este modo, sabiendo que los sistemas de reparación del ADN están implicados en la respuesta a la quimioterapia o la radioterapia, ha profundizado en los fenómenos de resistencia a esta medicación para predecir qué pacientes responderán mejor. "Con fenómenos de resistencia nos referimos a la ausencia de respuesta al tratamiento, que se traduce en que el tumor no disminuya o aumente de tamaño", explica la bioquímica a través de nota de prensa.

En este sentido, Beatriz Honorato recuerda que a pesar de los avances en la lucha contra esta enfermedad "los pacientes con dolencias localmente avanzadas suponen un grupo de mal pronóstico, y esta situación no ha mejorado en los últimos diez años". Con el objetivo de frenar esta tendencia, su investigación examina la implicación de estos sistemas de reparación en el pronóstico de cualquier tipo de cáncer.

4.000 NUEVOS CASOS ANUALES EN ESPAÑA

El cáncer de cabeza y cuello afecta al doble de hombres que de mujeres. Asimismo, cada año se diagnostican más de 4.000 nuevos casos. "Las cifras en el mundo varían según la localización geográfica", aclara. Así, en EEUU supone el 5% de los tumores malignos diagnosticados, mientras que en el sudeste asiático es el responsable del 20% de las muertes por esta dolencia".

Distinguir a los pacientes con mayores posibilidades de supervivencia supondrá además, tal y como afirma la investigadora de la Universidad de Navarra, "crear perfiles de respuesta al tratamiento más efectivos y con menores tasas de reaparición después del periodo de convalecencia".