Un estudio alerta de que las relaciones sexuales incrementan el riesgo de cistitis en verano

Actualizado 18/07/2013 19:37:02 CET

MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las relaciones sexuales se incrementan en verano y, con ellas, el riesgo de cistitis, según ha mostrado el 'Estudio Cranberry sobre Cistitis y Salud Sexual', realizado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) y el Instituto de Medicina Sexual (IMS).

Para llevar a cabo esta investigación se entrevistó a 1.382 personas en Internet, de las que el 42 por ciento aseguró mantener más relaciones sexuales en verano, y un 58 por ciento reconoció que sus episodios de cistitis se han producido en época estival.

Por este motivo, INFITO e IMS han recomendado a las personas que sufren cistitis frecuentes en verano beber al menos 2 litros de agua al día, vaciar de inmediato la vejiga tras el coito, y usar preparados farmacéuticos de plantas medicinales como cranberry (arándano americano) para prevenir el riesgo de infecciones urinarias, así como brezo, gayuba y el propio cranberry para su tratamiento.

"En verano hay un incremento de las relaciones sexuales. Las largas horas de luz y la temperatura incrementan los niveles hormonales y el deseo sexual. A ello se une el disponer de más tiempo libre, más contactos sociales o la convivencia con la pareja y un incremento del consumo de alcohol, que produce desinhibición", ha comentado el urólogo del IMS y jefe del Servicio de Urología del Hospital del Henares (Madrid), Manuel Fernández Arjona,

En concreto, según ha explicado el experto, este aumento en las relaciones viene acompañado de más consultas por cistitis, ya que durante el coito, no sólo hay un intercambio de bacterias sino que, además, éstas pueden entrar con más facilidad al estar la uretra más estirada.

De hecho, la revista 'Journal of Infection and Chemotherapy' publicó un estudio, el pasado mes de febrero, en el que citaba como factores de riesgo las relaciones sexuales más de cuatro veces al mes, una relación sexual en el último mes y el uso de anticonceptivos.

EL CRANBERRY REDUCE LAS INFECCIONES SINTOMÁTICAS

Asimismo, investigadores valencianos de los hospitales Quirón y General Universitario publicaron, el pasado mes de junio, en 'BMC Urology', el primer estudio sobre la prevención de la cistitis debida a las relaciones sexuales con cranberry, según afirman en el mismo.

En él se concluye que hubo una reducción significativa de pacientes con infecciones sintomáticas después de 3 meses y, de nuevo, tras 6 meses de toma diaria de preparados farmacéuticos de cranberry.

Además, en la investigación también se señala que el 37 por ciento de las mujeres sufre al menos un episodio de cistitis durante su vida, y, de ellas, el 20 por ciento vuelven a padecerlo en los dos siguientes meses debido a "una mala curación de la infección, resistencia a los antibióticos o pobres hábitos de higiene".

"Las propiedades del cranberry se atribuyen a sus proantocianidinas (PAC), que impiden que las bacterias, especialmente la 'E. coli', se adhieran a las paredes del tracto urinario hasta en un 80 por ciento. La dosis óptima para prevenir los episodios de cistitis, añade, es de 140 miligramos de PAC en dos tomas, para garantizar una actuación uniforme", ha explicado la profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidenta de INFITO, Teresa Ortega.

El cranberry se suele combinar con el brezo o la gayuba cuando aparecen los primeros síntomas de infección como sensación de quemazón o una mayor urgencia en ir al cuarto de baño. "Esto es debido a que tanto el brezo como la gayuba contienen arbutósido, compuesto que en el interior del organismo se hidroliza en hidroquinona, agente de elevado poder antiséptico que se elimina a través de las vías urinarias actuando sobre la infección", ha apostillado.

Tanto el cranberry como el brezo y la gayuba pueden tomarse en combinación con los antibióticos, ya que carecen de efectos secundarios. Sin embargo, ha apostillado, para garantizar la eficacia y seguridad de estas plantas es conveniente utilizarlas bajo el consejo de un profesional, el farmacéutico, y en forma de preparados farmacéuticos normalizados como cápsulas o comprimidos, cuya calidad en cuanto a la cantidad de principios activos está garantizada y detalladas sus indicaciones, posología y recomendaciones de uso.