La estimulación cerebral profunda muestra resultados prometedores para tratar la depresión unipolar y bipolar

Actualizado 03/01/2012 11:38:47 CET
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MADRID, 3 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio muestra que la estimulación cerebral profunda (ECP) es una intervención segura y eficaz para la depresión resistente al tratamiento en pacientes con depresión mayor unipolar (DMU) o trastorno bipolar (TB) tipo II. El estudio ha sido publicado en la revista 'Archives of General Psychiatry'.

El estudio fue dirigido por Helen S. Mayberg, MD, profesora en los departamentos de Psiquiatría y Ciencias Conductuales y Neurología de la Escuela de Medicina Emory, y los coinvestigadores el doctor Paul E. Holtzheimer Pablo E., psiquiatra y ahora profesor y director de el Servicio de Trastornos del Humor en la Escuela de Medicina de Dartmouth, y el neurocirujano el doctor Robert E. Gross, profesor en el Departamento de Neurocirugía y Neurología de Emory -el neurocirujano jefe del estudio.

"La depresión es una enfermedad grave y debilitante", afirma Mayberg, "así que cuando descubrimos el potencial de la respuesta antidepresiva efectiva y sostenida con estimulación cerebral profunda en pacientes resistentes al tratamiento, el siguiente paso fue determinar si los pacientes con depresión bipolar intratable también podría ser tratado con éxito".

Un estudio anterior de Mayberg, hecho en Toronto (EE.UU) en colaboración con científicos del Toronto Western Hospital, la Universidad de Emory y la University Health Network, fue el primero en mostrar estos resultados en pacientes resistentes al tratamiento.

El trastorno del espectro bipolar, a veces conocido como depresión maníaca, se caracteriza por episodios de manía o hipomanía alterna entre episodios de depresión. Aunque las personas con trastorno bipolar II no tienen episodios completos de manía, los episodios depresivos son más frecuentes e intensos, y hay un alto riesgo de suicidio.

La ECP utiliza alta frecuencia de estimulación eléctrica dirigida a un área predefinida del cerebro específicas para el trastorno neuropsiquiátrico particular. Así, a cada participante del estudio se le implantó dos electrodos de alambre fino, uno a cada lado del cerebro. El otro extremo de cada cable se conecta debajo de la piel del cuello del paciente a un generador de pulso implantado en el pecho -similar a un marcapasos- que dirige la corriente eléctrica.

Los participantes -17 pacientes- del estudio recibieron estimulación durante cuatro semanas (los pacientes no sabían si el sistema estaba encendido o apagado), seguida de la estimulación activa durante 24 semanas. Los pacientes fueron evaluados hasta dos años después del comienzo de la estimulación activa.

Las tasas de remisión y respuesta fueron del 18 y 41 por ciento, después de 24 semanas, del 36 y el 36 por ciento, después de un año, y 58 y un 92 por ciento después de dos años de la estimulación activa. Los pacientes que alcanzaron la remisión no experimentaron una recaída espontánea; la eficacia fue similar para el trastorno depresivo mayor y los pacientes bipolares, y ninguno de los participantes experimentó un episodio de manía o hipomanía.