Actualizado 07/08/2007 12:30:06 +00:00 CET

Un equipo del CSIC determina la estructura de una prometedora diana contra tumores

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado, por primera vez, la estructura tridimensional de la proteína TOR (acrónimo inglés de diana de rapamicina), cuyo estudio ha adquirido relevancia en los últimos años por su posible capacidad para convertirse en una diana contra el crecimiento de tumores. El trabajo, que publica en su último número la revista Molecular Cell, ayudará a mejorar las investigaciones en torno a esta proteína.

La investigación ha sido dirigida por Óscar Llorca, del Centro de Investigaciones Biológicas de CSIC y ha contado con el apoyo del Instituto de Investigación sobre el Cáncer del Reino Unido.

El investigador explica que la ruta de activación de la proteína TOR se encuentra afectada en múltiples tumores humanos. Cuando TOR se une al compuesto rapamicina, se inhiben sus funciones, mostrando un potencial antitumoral. "Varios derivados de la rapamicina se encuentran en avanzado estado de ensayos clínicos con eficacia prometedora en distintos tipos de tumores", apunta Llorca.

En esta línea de investigación, el modelo determinado por el equipo del CSIC proporciona información sobre la estructura tridimensional de TOR y sobre cómo actúa la rapamicina sobre ella, a través del bloqueo tanto de su centro catalítico como de la interacción de TOR con otra proteína, la KOG1.

Llorca contextualiza la relevancia del estudio: "La ausencia de información sobre la estructura de la proteína dificultaba conocer los detalles moleculares de la acción de la rapamicina". Según afirma el investigador, las conclusiones del estudio aportan además datos que pueden contribuir a facilitar el diseño de estrategias terapéuticas que bloqueen la función de TOR por mecanismos diferentes a los de la rapamicina.

Llorca relata que la bacteria productora del metabolito rapamicina, que actúa como un potente antifúngico, fue descubierta en los años setenta en una muestra de suelo recogida en la Isla de Pascua. Estudios posteriores determinaron que este compuesto era capaz de inhibir el crecimiento de las células de mamíferos mediante su unión con la proteína TOR. A raíz de este descubrimiento, múltiples investigaciones llevaron a la conclusión de que TOR actúa en el organismo como un controlador del crecimiento celular, controlando la información de la célula sobre su nivel de nutrientes, oxígeno, hormonas y factores de crecimiento.

El investigador del CSIC aclara cómo actúa esta proteína: "TOR está activa sólo cuando las condiciones son favorables. Es entonces cuando mantiene activo el crecimiento de la célula. Sin embargo, cuando las células son tratadas con rapamicina, la actividad de TOR es inhibida, se reduce dramáticamente la síntesis general de proteínas y, por tanto, se detiene su crecimiento".