Eduard Punset: "Sin cambiar de opinión no se saldrá de la crisis"

Actualizado: lunes, 15 marzo 2010 16:48

Dice que la ciencia demuestra "que el cerebro puede cambiar de opinión y lo necesita"

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

Aprender a "cambiar de opinión" es la clave para salir de la crisis actual ya que, pese a la reticencia natural de las personas a reconocer y rectificar errores, el cerebro humano "puede y necesita cambiar de opinión para evolucionar", según Eduard Punset, autor del libro 'El Viaje al Poder de la Mente' (Editorial Destino), la obra que ha presentado este lunes en Madrid y con la que culmina su trilogía sobre la felicidad, el amor y el poder.

"Aunque se dice que rectificar es de sabios y los científicos han demostrado que algunos primates son capaces de cambiar de opinión, la mayoría de las personas practican lo contrario (...) y ya os digo, desde mis 74 años de experiencia, que sin cambiar de opinión no se saldrá de la crisis", advierte Punset, asegurando que, los últimos estudios científicos demuestran "que se puede cambiar de opinión y que el cerebro lo necesita".

"Si hasta la estructura de la materia cambia, de líquido a sólido y se sólido a gaseoso, cómo no van a poder los humanos cambiar de opinión", insistió este pensador, abogado y economista, para quien salir de la crisis pasa por dejar de ver el acto de cambiar de opinión "como algo inadmisible, como dejar de ser uno mismo o traicionar a la familia".

Para Punset, "hay seres humanos que no son inteligentes porque son demasiado inflexibles y en cambio, hay grandes simios que son inteligentes, porque son capaces hasta de representar mentalmente una situación determinada".

Algo parecido ocurre con la empatía, una capacidad "cada vez más importante" porque será imprescindible a la hora de "gestionar las emociones", una técnica que será muy útil para diseñar la reforma educativa del futuro.

Según este profesor de universidad, en la actualidad existe "un consenso, a nivel universal, de por donde va a ir la reforma educativa de los próximos años" y sus pilares básicos serán dos: que los maestros "aprendan a gestionar la diversidad", en clases multiculturales, y "aprender a gestionar las emociones básicas universales".

EL PODER DE LA MENTE, "EL ÚNICO QUE EXISTE"

Punset ha dedicado su último libro al poder de la mente, una obra que ha tardado en escribir más seis años, porque considera que la capacidad de decisión del cerebro es "el único poder que existe" y le resulta "paradójico" que el ser humano haya vivido tanto tiempo sin conocer sus mecanismos.

"Por primera vez en la historia empezamos a saber algo sobre el cerebro (....) porque la esperanza de vida se ha triplicado, de 60 años hemos pasado a 70 u 80. Yo tengo 40 años de vida redundante en términos biológicos, no sé qué hacer con estos 40 años, y he empezado a pensar en cosas importantes", señaló.

A su entender, los seres humanos estamos "programados para ser únicos y libres", circunstancia que, en muchas ocasiones, "nos lleva a equivocarnos y a hacernos infelices a través de la experiencia individual".

"Yo veo cantidad de casos, todos los días, de amigos que se hacen infelices gracias a esta experiencia individual, en nombre de esta libertad individual se niegan la posibilidad de acceder a placeres o disciplinas que les llenarían, a lo mejor, de felicidad y tienen la libertad para negarse", señaló.

No obstante, sobre la felicidad influyen también condicionantes personales como las experiencias de los primeros siete años de vida, en los que lo importante es generar autoestima y seguridad al bebé para que, de adulto, pueda vivir en sociedad.

"LIDIAR CON EL VECINO, EL MAYOR RETO"

"Vosotros entráis en el ascensor y decís: Buenos días ..., pero no os fiéis. Ese que os dice: buenos días luego, si puede, te engaña y te manipula. Por eso es necesaria una cierta seguridad para lidiar con el vecino, el mayor reto que os vais a encontrar", afirmó.

Asimismo, apuesta por inculcar al menor, para que sea feliz, "las ganas de profundizar en el conocimiento y en el amor al resto del mundo, que sólo pueden darse "si te han tratado bien, si no te ha dejado berrear en la cuna".

Otra baza será "dejar de tener recelo a la intuición", sobre la que tenemos "un conocimiento milenario", y empezar a considerarla "como una fuente de conocimiento tan válida como la razón" y útil sobre todo "para tomar decisiones cuando no contamos con todos los datos ni tampoco con tiempo para reflexionar".

CIENCIA Y FICCIÓN, LA LITERATURA DEL FUTURO

Sobre la redacción de este libro, en la que mezcla información científica con vivencias personales y ficción, Punset dice que se trata de una forma innovadora de narrar que va a ser "una de las grandes revoluciones de los próximos años" y que consistirá "en conciliar entretenimiento y conocimiento" tanto en el ocio como en la educación o la empresa.

"Yo, a mis alumnos, no les puedo enseñar nada si no les entretengo. Esa historia de que la letra con sangre entra es mentira. Esa será la gran revolución, no sólo en el ocio sino en la educación o la empresa (...) tener a un directivo de mal humor todo el rato, infectando al equipo, es espantoso, también en términos puramente económicos", aseveró.

En este sentido, también adelanta que esta mezcla de ciencia y ficción revolucionará la literatura. "Cuando algunos anticipaban lo que yo llamo la progresiva fusión del mercado de ficción con el del ensayo, el científico con la novela, recurrían a la historia -- como en 'La Catedral del Mar'-- porque no había una gran tradición científica", explicó.

"Mi apuesta es que, en el futuro, los narradores recurrirán más a la ciencia y no tanto a la historia, la doctrina o los afectos. Yo lo inicié en el primer libro sobre la felicidad --donde ya había referencias ficcionales, autobiográficos o inventados-- y en esta (obra) hay mucho más. La próxima yo creo que será un relato de ficción ilustrado con ensayos científicos, por conclusiones sacadas del ensayo científico", adelantó.

En relación con sus experiencias personales, Punset reconoce que el cáncer de pulmón que ha superado "le acercó a la manada" y le dio "más conciencia de que cualquier percepción mental parte de un supuesto incierto, o muy incierto, que este supuesto muy incierto lo contrastas con una memoria muy imprecisa y que luego, si tienes tiempo, aprendes algo".