La directora general de Innovación destaca la necesidad de que el I+D+i sea una inversión y no un gasto

Actualizado 02/07/2012 16:22:16 CET

MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

La directora de Innovación y Competitividad del Ministerio de Economía y Competitividad, María Luisa Poncela, ha destacado este lunes la necesidad de que la Inversión, el Desarrollo y la Investigación (I+D+i) sea una inversión y no un gasto.

Durante la inauguración del curso 'Medicina Personalizada: aplicaciones prácticas', organizado en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid y patrocinados por el grupo farmacéutico Ferrer, Poncela ha recordado que la medicina personalizada supondrá un reto para las autoridades sanitarias y la industria farmacéutica, en lo que respecta a la fijación del precio de los nuevos medicamentos.

"Aunque la medicina personalizada, gracias a su efectividad, a priori pueda parecer más cara, va a evitar al Sistema Sanitario toda una serie de costes que suelen ir implícitos a los tratamientos de las enfermedades", ha recalcado.

Por su parte, el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y Celular de la Universidad de Zaragoza y director del curso, Miguel Pocoví, ha asegurado que este año se va profundizar en el conocimiento de adecuar los tratamientos médicos a las características individuales de cada paciente.

"Queremos demostrar que la medicina personalizada no consiste en la creación de fármacos o dispositivos médicos que sean únicos para un paciente, sino más bien en la capacidad de clasificar a los individuos en grupos que difieren en la susceptibilidad a una enfermedad o respuesta a un tratamiento específico", ha recalcado.

Además, ha proseguido, se trata de mostrar el papel que desempeña la medicina personalizada en la terapia antiagregante, en la evaluación del riesgo de trombosis, el tratamiento para la hipertensión arterial y en el tratamiento de las infecciones por virus.

CORRECTO DIAGNÓSTICO PARA UNA CORRECTA TERAPIA

En este curso se analizará también la importancia de un correcto diagnóstico para establecer una buena terapia, y las últimas novedades que se están produciendo en el diagnóstico de las enfermedades hepáticas, oncológicas, en la identificación del riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, y en la utilidad de la genómica y la farmacogenética para el diagnóstico y prevención de las enfermedades cardiovasculares.

En este sentido, el director del Departamento de Oncología y de la Unidad de Investigación del Cáncer de la Fundación Jiménez Díaz, Jesús García-Foncillas, ha comentado la posibilidad de disponer de biomarcadores genómicos a través de la secuenciación de las mutaciones tumorales, que van a tener un gran impacto en el cribado, diagnóstico y pronóstico, así como a nivel predictivo, en la monitorización de la enfermedad o de la respuesta a una terapia, y en el estudio farmacocinético.

Según ha explicado este experto, se ha asistido a una generalización del uso de biomarcadores a todos los niveles: en las fases preclínica e inicial de desarrollo clínico --para la predicción de respuesta a nuevos fármacos y de toxicidades--; en el cribado poblacional y diagnóstico precoz de enfermedades --complementando los criterios clínicos y los métodos de diagnóstico ya existentes, o proponiendo nuevos donde no los hay--; y por último, en la detección de variantes genéticas de susceptibilidad a distintas enfermedades --en el contexto del consejo genético y para guiar la adopción de medidas de prevención y seguimiento--.

"El número de biomarcadores de potencial interés clínico crece cada año, y ya muchos han sido aprobados por agencias reguladoras o están en fases avanzadas de investigación. Su aportación es determinante para orientar sobre el diagnóstico y la selección del tratamiento más adecuado en cada paciente", ha subrayado.

NUEVOS TRATAMIENTOS

Por otro lado, García-Foncillas ha destacado la importancia que tiene desarrollar nuevos tratamientos efectivos dirigidos a dianas moleculares concretas alteradas en los diferentes tumores y también es necesario desarrollar herramientas predictivas que ayuden a diferenciar los pacientes y los tumores que se beneficiarían de un determinado tratamiento, de aquellos que no.

"Cuando una mujer ha sido diagnosticada de un cáncer de mama y le ha sido extirpado, la principal duda que se le plantea es si está definitivamente curada o si, en cambio, terminará desarrollando una enfermedad metastásica. Nuestra misión como médicos es poder responder a estas dudas. Así, en base al estudio del tumor primario, nuestro reto es establecer una estratificación del riesgo más óptima que la que hacemos actualmente", sostuvo.

Por su parte, el médico del servicio de enfermedades infecciosas del hospital Carlos III, Vicente Soriano, ha recordado que infecciones crónicas víricas representan actualmente un grave problema de salud pública a nivel mundial. Y es que, se estima que 35 millones de personas están infectadas por el virus VIH, 175 millones por el virus C de la hepatitis y 350 millones por el virus B de la hepatitis.

"En ausencia de tratamiento antiviral específico, la mayoría de personas infectadas por cualquiera de estos virus desarrolla complicaciones. Por el contrario, el tratamiento antiviral permite suprimir la carga viral de forma mantenida en casi todos los pacientes infectados por el VIH o el VHB, aunque la infección no se erradique. En el caso de la hepatitis crónica C, el tratamiento antiviral durante 6 y 12 meses puede permitir erradicar la infección viral", ha afirmado este experto.