Acompañamiento. - FUNDACIÓN ALCOHOL Y SOCIEDAD
MADRID 17 Abr. (EUROPA PRESS) -
El diálogo, la información rigurosa y el acompañamiento son algunas de las claves para generar un marco educativo y poder, de esta manera, prevenir el consumo de alcohol en menores, según la Fundación Alcohol y Sociedad (FAS).
Aunque la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2025), presentada por el Ministerio de Sanidad y la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, muestre una "disminución en el porcentaje de jóvenes que reportan haber consumido alcohol", tanto en algún momento de su vida como en los últimos 12 meses y en el último mes, la prevención del consumo de alcohol en menores sigue siendo "uno de los grandes desafíos en la sociedad española".
En este contexto, la constancia, cercanía y compromiso de "todos los agentes implicados" son esenciales en la labor de prevención. Además de advertir sobre los riesgos, la Fundación ha destacado la importancia de generar un marco educativo y social en el que los menores puedan "desarrollar criterios propios, aprender a gestionar la presión del grupo y contar con adultos de referencia que los acompañen de manera coherente".
Además, los expertos han afirmado que hablar con naturalidad con los menores, resolver sus dudas y escuchar sin prejuicios ayuda a que los adolescentes dispongan de "información clara" y puedan afrontar determinadas situaciones con "más seguridad".
A la hora de establecer límites "claros y coherentes", la FAS ha incidido en la importancia de explicar cada norma y usarla como una herramienta educativa "útil y comprensible".
LA INFLUENCIA DE LAS ACCIONES DE LOS ADULTOS
De igual forma, el ejemplo que los adultos (padres, madres o docentes, entre otros) proyectan es "determinante", ya que sus conductas influyen de "forma directa" sobre la percepción que los jóvenes construyen sobre el alcohol y sobre los comportamientos asociados a su consumo. En este sentido, los especialistas han recordado que la prevención también se transmite a través de actitudes, hábitos y mensajes cotidianos, y que la responsabilidad de los adultos refuerza "cualquier acción educativa".
Por otro lado, trabajar la educación emocional y las habilidades sociales es una de las tareas que recomienda FAS en el ámbito de la prevención. Aprender a decir no o gestionar la presión del grupo son algunas de las competencias que fortalecen la autonomía de los jóvenes y les ayudan a desenvolverse con mayor seguridad en su entorno.
Por último, han recomendado promover alternativas de ocio saludable, para que los adolescentes se relacionen, compartan tiempo y disfruten de espacios de convivencia donde el alcohol "no ocupe un lugar central".
IMPLICAR AL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD
La FAS ha subrayado que retrasar la edad de inicio en el consumo de alcohol y reducir su presencia entre menores exige "un trabajo continuado", capaz de implicar a las familias, a la comunidad educativa y al conjunto de la sociedad.
La directora de Relaciones Institucionales de la Fundación Alcohol y Sociedad, Silvia Jato, ha señalado que, pese a que los datos reflejen una evolución positiva, la prevención "sigue siendo prioritaria" y que requiere de "constancia, cercanía y un compromiso compartido entre familias, docentes, administraciones y entidades sociales".
A través de sus programas educativos de prevención en centros escolares, como 'Menores ni una Gota', sus acciones de sensibilización dirigidas a familias y comunidad educativa y de iniciativas recientes como el documental 'Una Conversación Pendiente. Menores y Alcohol', la Fundación Alcohol y Sociedad mantiene su compromiso con una "prevención basada en la evidencia, la educación y la concienciación", consolidando así su labor como uno de los "principales referentes en prevención del consumo de alcohol en menores en España".