Archivo - Imagen de recurso de una mujer con mascarilla. - DEEP ART/ ISTOCK - Archivo
MADRID 27 May. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) avanza en la comprensión de los mecanismos inmunológicos detrás de la COVID persistente tras detectar dos biomarcadores que podrían ayudar a su diagnóstico y a su seguimiento.
Por un lado, los investigadores han observado la presencia elevada de anticuerpos IgA en saliva frente a una proteína del coronavirus, la nucleocápside, no incluida en las vacunas que se administran en España. Esto apunta a una desregulación a nivel de las mucosas, como si el sistema inmune siguiese activado por la presencia del virus.
Por otro lado, el trabajo describe una disminución del componente C3 del sistema del complemento, un conjunto de aproximadamente 50 proteínas entre componentes y reguladores, que se activan en cascada ante la presencia de un virus en el organismo.
Según los autores, el descenso de los niveles de C3 en los pacientes puede deberse a una activación excesiva del complemento frente a componentes del coronavirus SARS-CoV-2 y a otros antígenos. Dicha activación promueve la atracción y activación de células inmunitarias, lo que contribuye a procesos inflamatorios.
La novedad del estudio, publicado en 'Frontiers in Immunology', es correlacionar por primera vez esa presencia elevada en los pacientes de anticuerpos IgG frente a la nucleocápside y el consumo del complemento detectado en el ensayo denominado CH50. El hallazgo indica que los anticuerpos IgG anti-Nucleocápside, que están elevados en pacientes con COVID persistente, podrían activar el complemento promoviendo la respuesta inmunitaria que puede resultar dañina provocando inflamación crónica.
"Ambos parámetros considerados conjuntamente, IgA anti-nucleocápside y C3, podrían contribuir a un panel de biomarcadores para diagnóstico y seguimiento de los pacientes", ha destacado la catedrática de Inmunología de la Facultad de Medicina de la UCM, Narcisa Martínez.
Para llevar a cabo la investigación, se ha estudiado a 34 individuos control que pasaron la infección sin secuelas y 104 pacientes con post-COVID, cuyas muestras fueron obtenidas gracias a la asociación de COVID persistente de la Comunidad de Madrid (AMACOP).
LAS SECUELAS DE LA COVID PERSISTENTE
Alrededor de 2 millones de personas en España sufren COVID persistente. Científicamente se considera un síndrome post-viral y por ello también se denomina síndrome post-COVID. Tras la infección por el SARS-CoV-2, algunas personas desarrollan secuelas que pueden prolongarse durante años, y afectar a distintos órganos y sistemas, como el vascular, el inmunitario o el nervioso.
Estas manifestaciones pueden variar desde leves hasta graves, llegando en algunos casos a ser incapacitantes. Hay descritos alrededor de 200 síntomas, entre ellos: pérdida de olfato y gusto, afonía, niebla mental y pérdida de memoria, cansancio o agotamiento, dolor muscular y articular, cefaleas, trastornos del sueño, dolor torácico, arritmias cardíacas, así como el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS).
Las estimaciones más recientes calculan que al menos el 10 por ciento de infecciones en adultos, y el 1-4 por ciento en niños, podrían haber llevado al desarrollo de diversas secuelas.
"Las causas por las cuales algunos individuos infectados desarrollan el síndrome no se conocen con exactitud, aunque hay factores de riesgos tales como mayor gravedad durante la infección aguda (neumonía), sexo femenino, enfermedades previas e infección antes de vacunación", ha indicado Martínez, que ha añadido que, en cuanto a los mecanismos que lo producen, cada vez más estudios implican la desregulación de la respuesta inmunitaria.
La investigación ha sido desarrollada en el departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina, el departamento Bioquímica y Biología molecular de la Facultad de Veterinaria, ambos de la Universidad Complutense de Madrid, y las áreas de Inmunología y Microbiología del departamento de Especialidades Médicas y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos.