Actualizado 08/05/2007 22:22:55 +00:00 CET

Descubren un mecanismo molecular que podría conducir a tratamientos para el fallo cardiaco

MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad McGill en Montreal (Canadá) han descubierto un mecanismo molecular clave en el sistema energético que permite al corazón bombear sangre al organismo y que podría abrir la vía a nuevos tratamientos para cardiomiopatías que desembocan en fallo cardiaco. Las conclusiones de la investigación se publican en la revista 'Cell Metabolism'.

Los investigadores explican que el corazón, para mantener su funcionamiento, debe regular una cascada de procesos biológicos que incluyen la recaptación y procesamiento de sustratos de energía, la conversión de dichos sustratos en formas utilizables, la sensibilidad de la carga energética celular y el uso de la energía para la contracción. Los investigadores han descubierto que dos receptores celulares son esenciales en la coordinación de todo este mecanismo energético.

En su estudio, los investigadores emplearon una combinación de herramientas genómicas para identificar los promotores genéticos a los que se unen los receptores ERRalfa y gamma en el corazón de los ratones adultos para investigar los cambios en los genes y la expresión de proteínas cuando los niveles de ERRalfa se manipulan.

La investigación proporcionó evidencias de que estos receptores controlan la mayoría de los aspectos de los procesos integrados que proporcionan energía al corazón para regular la expresión de los genes que participan en cada paso.

"Los receptores controlan unos 400 genes y probablemente más", explica Vincent Giguère, uno de los autores del estudio. Estos genes se encuentran en categorías bien definidas de mecanismos energéticos, explica Guiguère. Estudios posteriores en ratones que carecían de ERRalfa mostraron que el receptor juega un importante papel en la maquinaria de detección de energía cardiaca.

Entre los genes a los que se dirigen los receptores, los investigadores desvelaron varios que habían sido vinculados con anterioridad a cardiomiopatías. Estos vínculos directos con la enfermedad humana sugieren que los fármacos que se dirijan a los receptores ERR podrían convertirse en nuevas terapias cardiacas.

Según Guiguère, existen pocas formas de evitar el fallo cardiaco, pero las moléculas que actúan sobre estos receptores podrían dar lugar a nuevos tratamientos.