Actualizado 06/02/2007 18:10:03 +00:00 CET

Descubren un gen que podría estar implicado en el fallo cardiaco

MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Colegio de Medicina Baylor (Estados Unidos) han descubierto que un gen llamado MAT1 juega un papel decisivo en el funcionamiento de un regulador clave para la producción de energía en la célula cardiaca. El descubrimiento, cuyas características se describen en la revista 'Cell Metabolism', tiene importantes implicaciones sobre los conocimientos que se poseen sobre el fallo cardiaco y podría emplearse en su tratamiento.

Los investigadores estudiaban ratones de corta edad que carecían de este gen en las células del músculo cardiaco cuando descubrieron que aunque el corazón de estos animales crecía bien, a las cinco semanas de edad comenzaban a fallecer por fallo cardiaco. Todos los ratones habían perecido a los dos meses.

Los investigadores utilizaron utilizaron tecnología genética para encontrar patrones anormales de la expresión genética en el corazón de los ratones carentes de MAT1 y descubrieron que los genes que controlaban la producción de energía en las células cardiacas estaban afectados. Estas células además tenían bajos niveles de las proteínas necesarias para la producción de energía lo que mostraba un deterioro de las mitocondrias, los orgánulos celulares encargados de fabricar la energía de las células.

Posteriores análisis mostraron que una proteína denominada PGC-1, un regulador clave de la producción de energía en las células, no funcionaba en las células que carecían de MAT1. Incluso cuando los científicos aumentaron de forma artificial la PGC-1 en las células, su funcionamiento era reducido si no existía MAT1.

Por último, los investigadores mostraron que MAT1 se une a PGC-1 y forma un complejo físico con ella, algo que explica por qué MAT1 es un complemento esencial para PGC-1, ya que facilita su papel regulador del metabolismo celular.

De hecho, existen dos formas de PGC-1 (alfa y beta) que estudios precedentes han mostrado como esenciales para el corazón y que la investigación actual muestra que dependen en gran medida de MAT1 y que activan los genes de la producción de energía en el corazón.

Según explica Michael Scheider, director del estudio, uno de los problemas del fallo cardiaco procede de deficiencias en la producción de energía". Para el investigador, los fármacos que actúan sobre los PPAR y otros receptores nucleares para promover un mejor metabolismo son un área activa de estudio. El descubrimiento de un compañero esencial de PGC-1 alfa y beta que les permita activar los genes a través de estos receptores sería muy útil en este sentido, indica Schneider.