Actualizado 14/10/2008 22:09:42 +00:00 CET

'Derecho a la alimentación. Urgente' denuncia que 923 millones de personas pasan hambre y desnutrición en todo el mundo

Pobreza y hambre en India
GEISA

SAN SEBASTIAN, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

La campaña 'Derecho a la alimentación. Urgente', promovida por Prosalus, Cáritas Española, Veterinarios sin Fronteras e Ingeniería sin Fronteras, denunció hoy que, actualmente, 923 millones de personas pasan hambre y desnutrición, 75 millones más que el año pasado, a pesar de que el mundo "es más rico que nunca y que las cosechas de 2007 han batido récords".

En un comunicado, los promotores de esta campaña explicaron que detrás de este incremento del número de personas hambrientas está "la subida del precio de los alimentos", que fue, de media, del 52 por ciento entre 2007 y 2008, y añadió que algunos productos básicos como el arroz "sufrieron un incremento de más del 200 por ciento".

A su juicio, el aumento de los precios de los alimentos no se debe a la falta de producción, ni a la reducción de las cosechas por el cambio climático o a la influencia de los agrocarburantes, sino a las "políticas agrarias de las últimas décadas", centradas en "la rentabilidad comercial de los alimentos" y "en la especulación financiera en mercados de futuro y fondos de inversión con los productos alimenticios".

Además, destacó que tres de cada cuatro personas que pasan hambre y el 75 por ciento de los hambrientos son trabajadores del mundo rural, es decir, productores de alimentos. Asimismo, señaló que actualmente se generan alimentos para el doble de los habitantes que hay en el planeta, lo que evidencia que "la violación del derecho a la alimentación es un problema de acceso a los productos y recursos suficientes y adecuados" para satisfacer las necesidades alimenticias de todos los habitantes del planeta.

Para la campaña 'Derecho a la alimentación. Urgente' los países con crecimiento económico sostenido no han conseguido mejorar sus datos de desnutrición porque luchar contra la pobreza "no implica, necesariamente, luchar contra el hambre". En este sentido, indicó que afrontar la violación del derecho humano fundamental a la alimentación requiere "medidas específicas", que deben tomarse "en el marco jurídico y político de los derechos humanos".

Finalmente, consideró que la crisis alimentaria debe verse como "una oportunidad" para examinar la situación alimentaria mundial, hacer "un diagnóstico en un contexto de cambio climático y crecimiento demográfico importante" y, a partir de ahí, establecer una "hoja de ruta desde la soberanía alimentaria" que incluya las dimensiones social, política, ambiental y nutricional de la alimentación.