Los cuidados intensivos no son el final: casi el 90% de los ingresados en la UCI son dados de alta

Archivo - Unidad de cuidados intensivos.
Archivo - Unidad de cuidados intensivos. - ISTOCK/TEMPURA - Archivo
Infosalus
Publicado: miércoles, 29 abril 2026 15:08

MADRID 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

Casi el 90 por ciento de los pacientes que ingresan en la unidad de cuidados intensivos (UCI) son dados de alta con vida y la gran mayoría se reintegra en la sociedad, según el doctor y presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Cuidados Críticos y Unidades Coronarias (Semicyuc), José Garnacho Montero.

Los cuidados intensivos, según los especialistas, han transformado el pronóstico de patologías críticas desde su consolidación durante la pandemia de COVID-19. Garnacho Montero, que también es médico en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, ha incidido en que la sociedad debe conocer estas unidades "más allá de aquella crisis".

En este sentido, la Fundación Ramón Areces y la Semicyuc han organizado una presentación para analizar la situación actual, los logros y los retos de la Medicina Intensiva en España.

En este acto, el presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, Emilio Bouza, ha afirmado que esta especialidad tiene una "visión global del enfermo, una vigilancia continua y una capacidad de intervención rápida y compleja".

"Las unidades de cuidados intensivos son hoy lugares donde confluyen múltiples disciplinas, entre otras, medicina interna, anestesia, cirugía, neumología, cardiología, enfermedades infecciosas, microbiología, enfermería especializada y fisioterapia", ha apuntado. En ellas se ha dado "respuesta adecuada" a problemas como el gran traumatismo, el shock, el trasplante de órganos, las enfermedades coronarias y la infección más grave.

ESPACIOS HUMANOS, DE SEGURIDAD Y CONFIANZA

Por su parte, el doctor del Hospital 12 de Octubre de Madrid, Mario Chico Fernández, ha puesto en valor el papel clave de la comunicación para destruir algunos mitos sobre las UCIs.

"La UCI ofrece una vigilancia durante 24 horas los 365 días del año, y la tecnología es una herramienta, pero el trabajo humano es básico", ha añadido. Asimismo, ha subrayado que la UCI es un espacio "mucho más humano "de lo esperado", de seguridad y confianza, con protocolos para acompañar el alta y mitigar la ansiedad.

La intensivista y máster en bioética del Hospital Universitario del Henares, Beatriz Lobo Valbuena, ha abordado la creciente humanización de las UCIs. "Una UCI del siglo XXI tiene que combinar un cuidado puntero intentando mejorar la atención del paciente y también un cuidado de la persona en sí", ha resumido.

Lobo Valbuena también ha presentado en este acto diseños de los espacios de las UCIs en hospitales que incorporan luz natural, iluminación circadiana y acceso visual a patios o jardines. En los casos en los que la situación lo permite, incluso pueden sacar a los pacientes al exterior.

Respecto a los tratamientos, ha destacado el "necesario ajuste equilibrado" de analgesia y sedación, la movilización precoz, la participación de la familia y otras medidas de confort centradas en la autonomía y el bienestar. A su vez, ha planteado la comunicación como un "eje transversal" y ha apuntado a la apertura progresiva de horarios de visita de los familiares de los pacientes como "reto y posibilidad de mejora".

La última de las intervenciones ha sido protagonizada por el doctor del Hospital Universitario de Jerez de la Frontera, Ángel Estella García, que ha defendido una medicina personalizada que combine "evidencia científica, tecnología y valores".

"Existe la creencia de que el paciente anciano tiene las puertas cerradas de la UCI. Ni mucho menos es así. La decisión no depende de la edad, sino de la reserva biológica y fisiológica previa", ha añadido.

Asimismo, Estella ha recordado lo que sucedió en la pandemia de Covid-19, cuando se tuvieron que tomar decisiones "muy duras y muy complejas" que pudieron afectar la visión de estas unidades.

"Se adoptó una actitud paternalista quizá equivocada, pues se debía haber tenido más en cuenta la opinión de los pacientes. Se llegó a interpretar que las unidades de cuidados intensivos españolas no iban a ingresar a pacientes mayores de determinada edad, algo totalmente erróneo", ha puntualizado.

Por último, frente al edadismo, ha apelado a criterios de proporcionalidad sustentados en justificaciones clínicas, epidemiológicas, organizativas o de seguridad y ha sostenido que segregar a los pacientes por razón de edad resultaría "discriminatorio".

Por ello, ha reclamado una "evaluación integral" que incorpore fragilidad, comorbilidad, reversibilidad del proceso agudo y objetivos del tratamiento, así como la planificación anticipada de cuidados y el apoyo geriátrico, rehabilitador y psicológico.

Contador

Contenido patrocinado