Archivo - Inyector de pluma de liraglutida con aguja para tratar la diabetes tipo 2, obesidad, GLP-1 - PETER TOGEL - Archivo
CUENCA 1 Feb. (EUROPA PRESS) -
En el último año se han presentado una serie de novedades farmacológicas que han revolucionado el tratamiento de la obesidad, sin embargo, como afirma el doctor Cristóbal Morales, el responsable de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad en el Hopital Vithas Sevilla y vocal de Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), "los fármacos antiobesidad no son la solución final, es el inicio de la solución".
En este sentido, se han consensuado una serie de recomendaciones de expertos para el manejo de la obesidad con terapias basadas en GLP-1 (GBT), donde se tienen en cuenta tanto consideraciones nutricionales (personalización, enfoque colaborativo, riesgo de desnutrición, apoyo especializado) como de actividad física (prescripción individualizada y adaptada, meta aeróbica -se recomiendan 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada a vigorosa-, entrenamiento de fuerza, enfoque gradual).
Además, se aconseja seguir una serie de recomendaciones esenciales antes de iniciar estos tratamientos, así como adoptar medidas particulares en la fase de pérdida de peso y la fase de mantenimiento, orientando también a los pacientes sobre el manejo de efectos secundarios gastrointestinales y sobre qué hacer en caso de discontinuar el tratamiento farmacológico.
El experto, que ha participado en la segunda jornada 'Periodismo y obesidad: el papel de los medios en una enfermedad compleja', que organiza la SEEDO en Cuenca, ha vaticinado que estamos en el desarrollo de nuevos fármacos, ya que la investigación en obesidad está entrando en una nueva etapa. "La investigación en 2026 nos traerá fármacos 4P: más Potentes, más Precisos, más Populares y más Preventivos", ha afirmado.
En el ámbito de la investigación básica y clínica, a juicio de la doctora Ana Belén Crujeiras, directora del grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición y co-coordinadora de la Unidad de Epigenómica en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), "la investigación internacional está centrada en comprender por qué algunos pacientes recuperan peso y otros no, y en desarrollar estrategias que permitan mantener la pérdida de peso de forma sostenida".
La experta, también presente en la jornada, ha destacado que es que la reganancia de peso, observada tras suspender medicación, tratamientos nutricionales e incluso cirugía bariátrica, "uno de los mayores obstáculos" para el control a largo plazo de la enfermedad. Por tanto, los nuevos fármacos son una herramienta potente, pero no definitiva".
A su juicio, "el futuro pasa por personalizar tratamientos y actuar sobre la biología de la enfermedad, ajustando el tratamiento al perfil biológico de cada paciente. "La investigación avanza hacia una obesidad tratada como el cáncer: con medicina de precisión", explica.
En concreto, entre otras muchas más líneas de trabajo, se están investigando biomarcadores predictivos, terapias epigenéticas, intervenciones multi-ómicas y reprogramación metabólica, porque el objetivo ya no es solo perder peso, sino mantenerlo sin luchar contra el cuerpo. "La reprogramación metabólica y las terapias epigenéticas serán la próxima gran revolución terapéutica", asegura la experta en Epigenómica.
La investigación combina genómica, epigenómica, transcriptómica, metabolómica, microbioma, fenotipado metabólico y exposoma. Estas capas de información permiten crear huellas metabólicas individuales, esenciales para la medicina de presión en obesidad.
Tras la revolución farmacológica, el foco se desplaza hacia la sostenibilidad de la pérdida de peso y la personalización del tratamiento. Por eso, se cree que 2026 será un año clave para comprender mejor la biología de la reganancia de peso y para desarrollar estrategias que permitan mantener el peso perdido a largo plazo.
Así los nuevos enfoques terapéuticos buscan modificar la actividad de genes implicados en el almacenamiento de grasa (reprogramación epigenética), reducir la inflamación crónica del tejido adiposo, reequilibrar la comunicación intestino cerebro y evitar que el cuerpo active mecanismos de defensa tras perder peso.
¿SE PUEDE PREVENIR LA OBESIDAD?
Actualmente, en España un 19 por ciento de la población adulta padece obesidad y un 37% tiene sobrepeso. En la población infantil el panorama no es mucho mejor: hasta un 40,6 por ciento de los niños y niñas presentan exceso de peso, situando a España a la cabeza de Europa. Es causa de más de 250 enfermedades (diabetes, cáncer, cardiovasculares) y genera un sobrecoste médico directo de 1.950 millones de euros anuales.
La doctora del Servicio de Endocrinología y Nutrición Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), Andreea Ciudin, ha recordado que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, "que no depende de la voluntad individual".
"No todas las obesidades son prevenibles. No podemos prevenir que se desarrolle esta enfermedad. Algunas sí, porque sabemos que la obesidad es un desequilibrio entre la regulación del apetito y el metabolismo, y todo lo decide el cerebro en base a diversos inputs que recibe la mayoría biológicos de nuestros propios tejidos, como el intestino, el páncreas, el tejido adrenal, tiene una base genética", ha explicado.
Esta situación, le ha llevado a recordar que "no estamos ante una enfermedad única, sino que engloba a muchas enfermedades crónicas que tienen en común el exceso y/o disfunción de la grasa corporal que impacta de forma negativa en la salud". Ante esta perspectiva, la prevención es esencial. Sin embargo, para actuar de forma eficaz se debe atender a los múltiples factores implicados en los diversos tipos de obesidad: biológicos, genéticos, psicológicos y medioambientales.
Teniendo en cuenta los mecanismos biológicos de la enfermedad y los diversos estadios de gravedad, "no podemos centrar los esfuerzos solamente en la prevención primaria (evitando la aparición de nuevos casos), sino también en la prevención secundaria (evitando complicaciones de la enfermedad) y en el tratamiento adecuado de los pacientes que ya la sufren", ha concluido.