Actualizado 22/08/2012 16:49:45 +00:00 CET

El clima puede ser un factor primordial para predecir brotes de dengue

MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) -

   El clima puede ser un factor primordial para predecir brotes de dengue, tal y como evidencia un estudio realizado en Nueva Caledonia (Francia). En concreto, los investigadores creen que desempeña un papel importante en la dinámica de las epidemias.

   El dengue es un virus transmitido por mosquitos que "afecta a unos cien millones de personas en otros tantos países tropicales", señalan los expertos. Además, no hay todavía ningún tratamiento específico para esta patología.

   Entre sus síntomas, se encuentran "la fiebre, los dolores musculares, las jaquecas, los problemas digestivos e, incluso, las hemorragias", significan. En la actualidad, causa 25.000 muertes cada año, ya que no existen vacunas que lo puedan prevenir.

   Por ello, los especialistas consideran que determinar los factores que influyen en estas epidemias son "una auténtica cuestión de salud pública". Sin embargo, las evidencias de este trabajo de investigación han permitido a autoridades administrativas como las de Nueva Caledonia integrar ya estas herramientas en sus estrategias.

EL ÚLTIMO REPUNTE DE LA ENFERMEDAD EN LA ZONA FUE EN 2009

   Particularizando en la coyuntura actual de esta región respecto al dengue, la patología está presente con frecuencia entre sus habitantes. Así, el último brote data en 2009, cuando 8.400 personas se vieron afectadas, y eso a pesar de que Numea, la capital de esta localización, cuenta desde hace 40 años con un sistema de vigilancia fiable de casos de esta enfermedad.

   Añadido a ello, y con motivo de este estudio, los especialistas han comparado datos meteorológicos y epidemiológicos mensuales, trimestrales y anuales obtenidos durante estas cuatro décadas, que han facilitado la construcción de un modelo estadístico que demuestra el papel primordial que desempeña el clima local en la dinámica de las epidemias.

   Gracias a él, ahora se sabe que todos los brotes acaecidos en la zona se inician en enero, tienen un pico entre marzo y mayo, y acaban en julio. La explicación a ello la encuentran los investigadores en dos variables: la temperatura y la humedad relativa.

   Así, concluyen que si la temperatura supera los 32 grados centígrados durante más de 12 días en enero, febrero y marzo; y si la humedad del aire marca por encima del 95 por ciento durante menos de 12 días en enero, "se produce una epidemia de dengue". No obstante, también se ha elaborado un modelo de predicción, para el que se deben estudiar estas variables durante los meses de octubre a diciembre del año anterior.