CLeón.- AV.- Sacyl indemnizará con 120.000 euros por la muerte de una paciente al diagnosticar de forma tardía un cáncer

Actualizado 14/02/2012 13:50:12 CET

VALLADOLID, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Superior de Justicia ha condenado a Sanidad de Castilla y León (Sacyl) a indemnizar con 120.000 euros a la familia de una paciente ya fallecida a la que se diagnosticó tardíamente un cáncer de ovario, a pesar de las reiteradas consultas médicas efectuadas por la víctima con sintomatología cada vez más aguda y que apuntaban a carcinoma de ovario, que, sin embargo, no fue detectado sino de forma casual en el transcurso de otra intervención quirúrgica ajena a la patología ovárica.

El fallo del TSJCyL, con sede en Valladolid, considera probado que se produjo un "retraso en el diagnóstico del cáncer que padecía la mujer, desde el mes de abril de 2003 hasta diciembre del mismo año, lo que derivó en una pérdida de oportunidad terapéutica por reducción de las posibilidades de pervivencia del 70 al 15 por ciento en cinco años", de forma que la víctima falleció a los dos años y medio de su diagnóstico, tal y como ha denunciado hoy públicamente, en declaraciones recogidas por Europa Press, Carmen Flores, la presidenta de El Defensor del Paciente, cuyos servicios jurídicos han representado en este proceso a la familia de la paciente.

La mujer, de 53 años, fallecida el 12 de julio de 2006, acudió en enero de 2003 a su médico de Atención Primaria aquejada de molestias abdominales, dolor en hipocondrio y estreñimiento y fue remitida entonces al Hospital Río Hortega de Valladolid, donde le fue diagnosticada una abdominalgia inespecífica, es decir, dolor de barriga de origen desconocido.

Al persistir las molestias, y tras acusar una importante pérdida de peso, de entre 7 y 8 kilos, en febrero de ese mismo año acudió de nuevo a su médico de cabecera, que le efectuó una ecografía y observó una masa en anejo derecho, por lo que la remitió otra vez al hospital para descartar un posible carcinoma. En dicho centro, antes de ser dada de alta, le fue practicada una endoscopia digestiva que resultó normal, aunque se apreció no obstante en la zona suprarrenal derecha una posible adenomia.

No fue hasta el mes de abril cuando la mujer se personó en el Servicio de Urgencias del Río Hortega al haberse agravado su sintomatología digestiva y experimentado una perdida de peso de hasta 15 kilos, y entonces obtuvo como diagnóstico una epigastralgia y un adenoma suprarrenal.

Sin embargo, el Servicio de Nefrología descartó que el adenoma suprarrenal fuera el causante de los síntomas de la paciente y le aconsejó someterse a estudio por parte de otras especialidades médicas para descubrir las causas de los mismos. Ante ello, fue dada de alta bajo la indicación de seguir control de su médico de cabecera, el mismo que había derivado a la paciente al centro hospitalario para descartar un posible carcinoma.

MARCADOR TUMORAL MUY ELEVADO

A los pocos días, la mujer volvió al Servicio de Urgencias, donde nuevamente pretendían darle el alta para remitirla al médico de cabecera. Sólo a petición de la mujer, quedó ingresada para ser sometida a estudio, y entonces se le realizó un TAC abdominal que constató el diagnóstico de adenoma suparrenal derecho, pero además, en las analíticas realizadas se observó que presentaba un marcador tumoral muy elevado y en el informe analítico se indicaba que debía descartarse una posible patología ovárica.

A pesar de ello, la paciente no fue vista por el Servicio de Ginecología y fue otra vez dada de alta sin ulteriores pruebas.

Así, el día 18 de junio de 2003, la mujer acudió una vez más al Servicio de Urgencias del Río Hortega y fue sometida a estudio radiológico, momento en el que se le detectó un quiste en anexial derecho de 2-3 centímetros y líquido libre en pequeña cantidad en la cavidad abdominal y la pelvis, así como marcadores tumorales altos. Aun cuando dichos resultados hacían sospechar un cáncer de ovario que precisaba ser descartado, la víctima recibió el alta una vez más sin ser remitida al Servicio de Ginecología.

El peregrinaje de la mujer al Servicio de Urgencias se reinició en julio de 2003, y entonces fue vista por el Servicio de Urología, en el que se aconsejó su intervención del adenoma suparrenal del que el Servicio de Nefrología ya había informado que no era el causante de la sintomatología de la paciente. Todo ello sin descartar una posible patología ovárica, como apuntaban los resultados de las pruebas realizadas en las consultas anteriores.

Finalmente, dicha intervención tuvo lugar el 8 de noviembre de 2003, en cuyo transcurso se diagnosticó un cáncer de ovario, con carcinomatosis peritoneal y metástasis suprarrenal. Así, fue el 1 de diciembre de ese año cuando la mujer fue operada del cáncer de ovario, cuando ya la enfermedad había alcanzado un estadio IIIb, es decir, que para entonces se había extendido ya a otros tejidos.