Actualizado 31/07/2007 0:00:12 CET

Científicos holandeses demuestran que fumar durante el embarazo aumenta la presión arterial del bebé

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los bebés nacidos de madres que fumaron durante el embarazo presentan en su primeros meses de vida una presión arterial sistólica mayor que el resto, según las conclusiones del estudio realizado por investigadores del Centro Utrecht Julius para Ciencias de la Salud y Atención Primaria en Utrecht (Holanda), patrocinado por los laboratorios Glaxo Smith Kline (GSK) y recientemente publicado en la revista especializada 'Hypertension: Journal of the American Heart Association', según informó hoy la compañía en un comunicado.

El trabajo, realizado sobre una muestra de 456 menores, demuestra que sobre los dos meses de vida, los niños nacidos de madres que consumieron cigarrillos muestran una presión sistólica más elevada que la de aquellos nacidos de mujeres que durante su embarazo ni fumaron ni se expusieron al humo del tabaco. Concretamente, los bebés nacidos de madres que fumaron tienen 5,4 milímetros de mercurio más altos los niveles de presión sistólica que los que nacieron de madres que no fumaron ni se expusieron al humo durante la gestación.

Según Caroline C.Geerts, principal autora del estudio y estudiante de doctorado en el Centro Utrecht Julius para Ciencias de la Salud y Atención Primaria en Utrecht (Holanda), este descubrimiento indica que fumar durante el embarazo tiene "un impacto directo en la presión sanguínea sistólica al inicio de la infancia" y que supone "otra razón para que las mujeres dejen el hábito durante el embarazo".

Esta asociación entre cigarrillos y presión arterial en el recién nacido "parece ocurrir en el útero materno y no parece que su causa sea en entorno postnatal en el que se desarrollan los primeros meses de vida del infante", explicó la científico, quien destacó que han descubierto también que los nacidos de madres fumadoras pesaban menos, eran más pequeños y tenían un diámetro de pecho menor.

Además, las conclusiones del informe indican que son los recién nacidos varones los más propensos a tener una mayor presión arterial si la madre fuma, concretamente 8,6 milímetros de mercurio más que los niños no expuestos al tabaco en el útero. Sobre las causas de este fenómeno, por el momento los científicos sólo pueden especular con la posibilidad de que el sexo del bebé sea "un modificador de la respuesta ante el estrés, incluida la exposición al humo".