Actualizado 18/07/2008 12:09:25 +00:00 CET

Científicos descubren una zona cerebral que predice si el paciente va a sufrir trastornos obsesivo-compulsivos

LONDRES, 18 Jul. (Reuters/EP) -

Un grupo de científicos británicos ha localizado una zona del cerebro que no se activa en las personas con desorden obsesivo-compulsivo (DOC) y en aquellas con riesgo de desarrollar la condición, un dato que podría permitir a los investigadores diagnosticar el desorden mucho antes y evaluar mejor cómo están funcionando las terapias farmacológicas.

"El hallazgo principal es que en las personas con desorden obsesivo compulsivo y sus parientes sin afectar (por la enfermedad), parte de la corteza orbitofrontal no se activa como debería", explicó el director del estudio, Samuel Chamberlain.

El estudio, publicado en la revista 'Science', incluyó a 14 personas con DOC y 12 parientes cercanos sin el desorden a los que se les pidió que completaran una tarea y que fueran flexibles a la hora de tomar decisiones, principales funciones que las personas con el desorden tienen dificultad para llevar a cabo.

Una serie de controles cerebrales midieron la actividad en la corteza orbitofrontal durante las pruebas y revelaron que esta región, involucrada en la toma de decisiones y la conducta, no se activaba completamente ni en las personas con el desorden ni entre sus familiares, mientras la actividad cerebral era normal en los voluntarios sin la condición.

"Si esta parte del cerebro no está actuando como debería, predispone a la persona al DOC", dijo Chamberlain. Los resultados de este estudio "podrían ayudar a identificar a las personas con riesgo para poder comenzar el tratamiento preventivo antes de que surjan los primeros síntomas", añadió el experto.

El DOC es un desorden psiquiátrico de la ansiedad que suele aparecer en determinadas familias y se caracteriza por pensamientos e impulsos recurrentes y persistentes, "como lavarse las manos una y otra vez descontroladamente", comentó Chamberlain. Este trastorno afecta en algún momento de sus vidas a entre el dos y el tres por ciento de la población mundial.