Los chicos de Rumbo al Sur conocen el hospital de las Hermanas de la Caridad en Camerún, que atiende a enfermos de sida

Actualizado 09/07/2012 12:52:34 CET
Madrid Rumbo al Sur 2012, expedición a Camerun
JOSE LUIS CUESTA

El centro lucha contra los condicionamientos culturales y las sectas para atajar esta enfermedad, que afecta al 11 por ciento de su población

DSCHANG (CAMERÚN), 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los cien jóvenes expedicionarios de Madrid Rumbo al Sur, el proyecto de cooperación y voluntariado de la Comunidad de Madrid que viaja este mes por Camerún, han visitado este domingo el hospital 'San Vicente de Paul' y su unidad para enfermos de sida que regentan las Hermanas de la Caridad con la ayuda de las ONG Manos Unidas y Covide en la zona de Dschang.

Las misioneras, ayudadas por enfermeras del país de origen, tratan a todos los pacientes que llegan a sus puertas. Entre ellos, muchas parturientas, como han podido comprobar 'in situ' los expedicionarios tras una charla con la Hermana María de los Ángeles Mendaza, una monja bilbaína que llegó a Camerún hace 14 años y se quedó "por su vocación de entrega a Dios a través del pobre".

El proyecto más ambicioso de estas misioneras es el Centro DREAM (Potenciamiento de recursos nutricionales contra el Sida y la malnutrición, en sus siglas en inglés), un proyecto que ha salido adelante gracias a la colaboración de la comunidad italiana de Sant Egideo.

Teniendo en cuenta que el 70 por ciento de los enfermos de Sida están en África, en los últimos años la incidencia del VIH en Camerún se ha incrementado enormemente (un 11 por ciento de su población está contagiada), lo que ha obligado al Gobierno centroafricano y a la comunidad internacional a tomar medidas para atajar esta situación.

La mayoría de los enfermos de Sida que llegan a este centro tienen entre 20 y 50 años, aunque cada vez hay más casos de gente mayor. Así, además de los casi 70 recién nacidos infectados por su madre, las Hermanas de la Caridad proveen de antirretrovirales a 800 personas y siguen el tratamiento a otros cien seropositivos.

Estos medicamentos son proporcionados por el Gobierno de Camerún, un tratamiento que cuesta unos 150 euros al mes, el sueldo mínimo de un camerunés. Pero la Madre María de los Ángeles se queja de los problemas que tienen para conseguir que estos fármacos lleguen a tiempo. "Nos derivan pacientes de otros hospitales, no nos dan para todos y tenemos que estar luchando continuamente", ha apuntado.

CONDICIONAMIENTOS CULTURALES

"En Camerún se ha expandido el Sida de manera brutal. Algunos dicen por aquí que es una invasión de los blancos para que la gente no tenga hijos y piensan que hay que vivir hasta que uno se muere", ha añadido Sor María Ángeles, que no ve a corto plazo que la situación mejore debido a la falta de educación preventiva y a los condicionamientos culturales.

Lo primero, según las Hermanas de la Caridad, es "sensibilizar a las personas de que contagiar a otras es un crimen. Lo segundo, apoyo y ayuda familiar a los enfermos porque muchos llegan sin compañía de nadie al centro por vergüenza. No quieren informar de su situación a parejas y familias, aumentando así el riesgo de contagio.

El tercer paso y, según la congregación, el más importante, es la educación preventiva. Apuestan por la información sobre los riesgos y las vías de contagio en la escuela y por realizar el test del VIH.

EL PROBLEMA DE LAS SECTAS

Otro de los problemas con el que se enfrentan los Hermanas de la Caridad para luchar contra el Sida en Camerún son el auge de las sectas. De hecho, el equipo expedicionario se ha dado cuenta de este fenómeno, ya que en uno de los chamizos por donde han pasado este mediodía camino del hospital se estaba produciendo una especie de exorcismo.

"Se dan muchos casos de posesiones no reales. Aquí la locura, el enfermo mental, no está considerado como tal, sino que se le trata como un poseído. Había una mujer que andaba desnuda por la calle todos los días. Le pusimos un tratamiento psiquiátrico y ahora ya es una persona normal", ha indicado la misionera.

La hermana María de los Ángeles ha confesado que este tipo de actos le ha reportado la enemistad de los 'maribús', que es como los cameruneses llaman a los brujos. De hecho, uno de ellos le amenazó de muerte después de que ayudara a una de sus mujeres.

"Algunas sectas dicen que el Sida no existe y que hay que curarlo con el 'marabú'. Les dicen que la enfermedad se cura rezando o haciendo sacrificios como llevarle una gallina, aceite, sal o dándole dinero", ha esgrimido.

La hermana María de los Ángeles ha contando la historia de una mujer que parió a un niño con Sida. Entonces, la familia decidió "sacrificarlo". El centro se enteró y consiguió salvarlo a pesar de que le llevaron a un brujo que le trató con una hierbas que le dejaron sin plaquetas. Actualmente, el niño, a sus seis años, vive una vida normal. "Estamos ayudando a cambiar esa mentalidad", ha agregado.

También ha contado su lucha contra el estigma al que se enfrentan los niños con poliomelitis en este país. La religiosa ha hablado de casos en los que los padres de estos niños los "dejan morir" o los relegan. "En algunos sitios creen que un niño, hasta 5 años, pertenece a la muerte. Si sobrevive a esa edad pertenece ya a la madre. Se acogen a mecanismos para poder soportar mejor la muerte, aunque hoy en día hay cada vez menos mortalidad infantil", ha agregado.

Tras su visita al hospital gestionado por las Hermanas de la Caridad, los jóvenes de Madrid Rumbo al Sur han visitado al rey Simón VI, un gobernante de la comarca camerunesa de Batsen'la, que ayuda a las Siervas de María en su proyecto de hospital que están construyendo en Dschang.

Después de ser recibidos con cánticos y danzas tribales, los muchachos han partido hacia Yaoundé, la capital del país africano, donde pasarán la noche. Mañana, en su noveno día de expedición, visitarán la Embajada de España en Camerún.