Imagen de recurso de una niña con síntomas de alergia. - SEICAP
MADRID 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha señalado que las enfermedades alérgicas afectan a entre el 20 y el 30 por ciento de los niños y adolescentes, situándose entre los problemas crónicos de salud más frecuentes en la infancia, por lo que ha reivindicado la necesidad de un abordaje especializado y el papel del pediatra alergólogo en el manejo de estas patologías.
"El niño no es un adulto pequeño. Las enfermedades alérgicas en la infancia tienen particularidades propias que exigen una formación específica en pediatría y en alergia pediátrica", ha señalado el presidente de la SEICAP, Javier Torres.
En el marco de la Semana Mundial de la Alergia, la sociedad ha subrayado que el papel del pediatra alergólogo resulta clave. Así, resalta que su doble formación en pediatría y alergología pediátrica permite un abordaje integral que contempla las distintas etapas del desarrollo y el manejo concreto en cada una de ellas.
"No se trata solo de tratar síntomas, sino de valorar el crecimiento, la nutrición, las comorbilidades y el entorno familiar y educativo del niño, con una visión continua desde edades tempranas", ha explicado la secretaria de la SEICAP, Candelaria Muñoz.
UNA ENFERMEDAD EVOLUTIVA
Los especialistas advierten de que la alergia no se manifiesta de la misma forma a lo largo de la vida. En los primeros años, predominan la dermatitis atópica y las alergias alimentarias, mientras que, a partir de la etapa preescolar, adquieren mayor peso las alergias respiratorias, como el asma y la rinitis.
Además, algunos niños pueden superar determinadas alergias con el tiempo, especialmente las alimentarias, lo que hace necesario un seguimiento individualizado y una atención adaptada a las necesidades de cada paciente. "La alergia pediátrica es una enfermedad evolutiva que requiere una valoración continua y ajustada al desarrollo del niño", ha afirmado Moure González, tesorero de la SEICAP.
Por ello, la identificación precoz de los síntomas resulta fundamental para orientar el diagnóstico y valorar cuándo es necesario un seguimiento especializado. En los lactantes, las alergias alimentarias suelen manifestarse principalmente con síntomas cutáneos, como urticaria o hinchazón de labios o párpados, aunque también pueden aparecer síntomas digestivos y, en los casos más graves, anafilaxia.
En la etapa preescolar, las sibilancias o 'pitos' y la tos persistente suelen aparecer en el contexto de infecciones víricas. En muchos casos, estos episodios desaparecen antes de los 4-6 años; en otros, pueden ser el inicio de una alergia respiratoria frente a alérgenos inhalados, como pólenes, ácaros, epitelio de mascotas u hongos. En los escolares, son más habituales los estornudos, el picor nasal u ocular, la congestión nasal mantenida y los síntomas respiratorios asociados al ejercicio.
"Reconocer estos signos de forma temprana permite no solo diagnosticar antes, sino evitar complicaciones, optimizar el tratamiento y mejorar el control de la enfermedad", insiste Moure. El diagnóstico precoz contribuye además a reducir el riesgo de reacciones graves, disminuir la necesidad de atención urgente e iniciar tratamientos específicos de forma más temprana, mejorando la calidad de vida del niño y su familia.
Precisamente por esta complejidad, los especialistas insisten en la importancia de una atención específica y cualificada. "Los pediatras alergólogos contamos con una formación transversal como pediatras y una formación específica en alergología infantil. Esta doble capacitación nos permite ofrecer una atención adaptada a las necesidades de cada paciente, desde el recién nacido hasta el adolescente", subraya Torres. En este sentido, SEICAP reclama el reconocimiento oficial de las subespecialidades pediátricas como Áreas de Capacitación Específica.
AVANCES Y RETOS EN ALERGIA PEDIÁTRICA
Los expertos afirman que la alergología pediátrica está experimentando importantes avances que están transformando el manejo de estas enfermedades. "Estamos viviendo una auténtica revolución, con nuevos paradigmas sobre la fisiopatología de las enfermedades alérgicas en la infancia, a lo que se suma la disponibilidad de herramientas diagnósticas y terapéuticas cada vez más precisas y personalizadas", destaca Torres.
Entre los progresos más relevantes, se encuentran el diagnóstico molecular, que permite definir con mayor precisión el perfil de sensibilización de cada paciente, el desarrollo de nuevos biomarcadores, que mejoran la estratificación del riesgo, y la disponibilidad de inmunoterapias cada vez más individualizadas. A ello, se suman las terapias biológicas para casos graves de asma o dermatitis atópica, y los avances en inmunoterapia oral en determinadas alergias alimentarias.
Asimismo, nuevas estrategias y dispositivos han mejorado el manejo de la anafilaxia, aumentando la seguridad de los pacientes y sus familias. En conjunto, los especialista sostienen que estos avances están permitiendo tratamientos más eficaces y adaptados a cada paciente, reforzando el papel del pediatra alergólogo como figura clave en la atención especializada. Sin embargo, desde SEICAP insisten en la necesidad de seguir avanzando tanto en el ámbito asistencial como en el social.
"Es fundamental mejorar la educación en alergias y anafilaxia en colegios y entornos deportivos, así como garantizar el acceso equitativo a especialistas en alergia pediátrica", ha finalizado Muñoz.