Uno de cada seis mayores andaluces completa su dieta con complementos dietéticos o nutricionales

Actualizado 09/10/2012 14:34:59 CET

SEVILLA, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

Uno de cada seis mayores de 65 años andaluces complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional para mejorar su ingestión, debido a los problemas a la hora de metabolizar nutrientes, según revela una encuesta de Eroski Consumer sobre qué consumen los mayores españoles.

Pese a que esta encuesta aclara que lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (un 94% de ellos), este sondeo advierte de que en un país donde en 2011 se contabilizaron más de ocho millones de personas mayores (casi el 20% de la población española), la alimentación juega un papel fundamental en la vejez.

Por ello, y para conocer los hábitos alimentarios e investigar si los mayores consumen este tipo de alimentos, Eroski Consumer realizó una encuesta en 900 hogares de nueve comunidades autónomas (Andalucía, Islas Baleares, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco), en los que vivían personas mayores de 65 años.

La investigación ha contado también con la colaboración de varios expertos de diversos ámbitos: CSIC, Fundación Ingema, Servicio de Geriatría del Hospital Central de Cruz Roja, Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Federación Europea de Sociedades de Nutrición (FENS) y la Sociedad Española de Nutrición.

En Andalucía, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 56 por ciento eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, uno de cada dos estaba casado/a o tenía pareja y solo un 5 por ciento tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental (entre las proporciones más bajas). Asimismo, tres de cada diez personas mayores andaluzas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para dos de cada cinco personas mayores encuestadas en Andalucía era buena o muy buena, aunque el 79 por ciento tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 46% de las ocasiones), problemas circulatorios e hipertensión (en ambos casos en el 30%) y diabetes (en el 17%). Solo un nueve por ciento podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

CUANDO LA DIETA NO ES SUFICIENTE

Este trabajo recoge también que, a menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda).

De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

La encuesta comprobó que una de cada seis personas andaluzas mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional. Además, a un 39 por ciento de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de leche o yogur con más calcio. Por su parte, todos los que dijeron tomar alimentación enteral adquirían por recomendación médica un producto proteico.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Andalucía dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 9 euros al mes de media (un 32% menos que la media del estudio, 14 euros).

Durante la encuesta se comprobó, con todo, que los mayores en Andalucía tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, solo la mitad las había tomado crudas y un 42 por ciento, cocinadas. Además, reconocieron que de media únicamente toman dos veces leche y derivados.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre seis y ocho vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 43 por ciento de los entrevistados andaluces que reconocieron que tomaron cuatro o menos vasos el día anterior a la encuesta.