Actualizado 13/01/2010 15:24 CET

El 95% de infartados en España no recibe rehabilitación cardiaca

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MADRID, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -

El 95 por ciento de las personas que sufre infartos en España no recibe rehabilitación cardiaca (RC), según muestran los datos de la encuesta realizada por la Sociedad Española de Rehabilitación Cardiorrespiratoria (SORECAR).

Según indicó la sociedad en un comunicado, este dato es preocupante, ya que la incidencia anual de infartos en España es de 68.500 casos, a lo que hay que añadir la Isquemia Crónica (IC), que se presenta entre el uno y el dos por ciento de la población mayor de 40 años, y en el diez por ciento de la población por encima de los 60 años.

En concreto, en España sólo 27 centros llevan a cabo programas de RC, de los cuales dos tercios se concentran en Cataluña, Madrid y Andalucía. En el País Vasco, en la red pública, sólo el Hospital Donostia, Txagorritxu y Basurto realizan tratamientos de RC, lo que conlleva que, según la Sociedad Europea de Cardiología (SEC), menos de un cinco por ciento de la población tributaria española se beneficia de este tratamiento, mientras que en Suecia lo hacen entre el 50 y el 75 por ciento de los pacientes con indicación de RC, y en Italia, el 25 por ciento.

El médico rehabilitador del Hospital de Mataró miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) y presidente de SORECAR, Eulogio Pleguezuelos, indicó que "aunque se rehabilita al cinco por ciento de los pacientes que ha sufrido un infarto, sólo se hace lo propio con menos del uno por ciento de los posibles candidatos, sobre todo los pacientes con IC". En este sentido, añadió que "la RC es un tratamiento eficaz, eficiente, y seguro, pero infrautilizado en España, a pesar del incremento en la creación de nuevas unidades de RC.

Según lamentó este experto, "no se está ofreciendo un tratamiento completo a los pacientes con patología cardíaca, con el que se obtendría una serie de beneficios como el descenso de la mortalidad entre el 20 y el 26 por ciento, el descenso en los marcadores inflamatorios, la mejora en la capacidad funcional, y la mejoría del estado psicológico del paciente".

Esto se debe, en palabras de Pleguezuelos, a factores como la falta de recursos, la falta de apoyo de las instituciones, la falta de conocimiento e información de los pacientes, el desconocimiento por parte de los profesionales sanitarios, el "desinterés" por parte de cardiólogos y médicos rehabilitadores y, por último, la "falta de entendimiento" entre los diferentes servicios que integran las unidades multidisciplinarias e interdisciplinarias de la rehabilitación cardiaca.