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MADRID 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
El 81 por ciento de las empresas reconoce desafíos en la salud mental de sus trabajadores, pero más de la mitad no implementa medidas específicas en este ámbito, lo que evidencia una brecha entre percepción y abordaje del problema, según muestra una encuesta elaborada por InfoJobs.
El estudio, difundido con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud y realizado a partir de las respuestas de 1.233 responsables de recursos humanos o decisores de la contratación, advierte de que la salud mental no ocupa aún un lugar prioritario en las empresas. En concreto, el 54 por ciento de las compañías la sitúa en un nivel de baja prioridad.
A su vez, un 17 por ciento dota a este problema de un reconocimiento limitado, por lo que actúa solo cuando se produce una baja laboral y el trabajador comunica que el motivo está relacionado con la salud mental.
En el otro lado, un ocho por ciento muestra un reconocimiento activo y lleva a cabo evaluaciones y algunas medidas preventivas. Sin embargo, solo un 10 por ciento la aborda como una prioridad operativa, con programas de apoyo al bienestar, y un 11 por ciento la integra a nivel estratégico en la gestión de personas, del bienestar y del liderazgo.
Si se compara por sectores, la baja prioridad de la salud mental predomina en el primario y secundario, en los que alcanza el 60 por ciento. Mientras, en las empresas de más de 250 empleados desciende al 36 por ciento y la integración estratégica gana peso en compañías de más de 50 empleados, donde alcanza el 14 por ciento.
PRINCIPALES RETOS
La encuesta destaca que los empleadores son conscientes de los desafíos de salud mental que enfrentan los trabajadores y, entre ellos, reconocen la conciliación de la vida personal y laboral (38%), la gestión y organización del exceso de carga de trabajo (36%) y el mantenimiento de un buen clima laboral (36%) como los principales retos.
A estos le siguen la dificultad de que los empleados verbalicen sus problemas de salud mental (28%), la integración de la salud mental en la cultura empresarial (22%), la escasez de recursos económicos para programas específicos (21%) y cuestiones como la falta de detección por parte de los managers o la dificultad para medir el impacto de las acciones, ambas con el 19 por ciento.
Por tamaño, la percepción de los retos en salud mental se sitúa en el 76 por ciento en las microempresas y en el 77 por ciento en las pequeñas, mientras que asciende significativamente hasta el 90 por ciento en empresas medianas y grandes. Por sectores, el porcentaje es ligeramente inferior en el primario y secundario (79%), frente al terciario (80%) y los sectores cuaternario y quinario (86%).
Las empresas de mayor tamaño destacan especialmente la conciliación como principal desafío, mencionada por el 43 por ciento, frente al 37 por ciento en microempresas y el 34 por ciento en pequeñas. Entre las grandes empresas también aumenta el peso de otros factores estructurales como la carga de trabajo (39%) o el clima laboral (38%).
Asimismo, las organizaciones con plantillas de más de 50 trabajadores muestran una mayor atención a elementos más avanzados en la gestión de la salud mental, como la integración en la cultura empresarial, que consideran un desafío el 32 por ciento, frente al 15 por ciento en microempresas, o la detección por parte de los managers (29% frente a 13%), lo que refleja una evolución hacia modelos más preventivos.
MEDIDAS DE ACTUACIÓN
Teniendo en cuenta que la conciliación es el principal reto señalado por las empresas, la encuesta ha preguntado por el grado de acuerdo de las compañías sobre el impacto positivo que tendría en la presión mental y la salud mental de los trabajadores la implementación de medidas a este respecto.
El 83 por ciento considera que implantar medidas de conciliación contribuiría a reducir la presión mental y mejorar el bienestar de los empleados. En concreto, un 48 por ciento responde "bastante" y un 35 por ciento, "mucho". Esta percepción es aún mayor en las organizaciones con más de 50 empleados, en las que el porcentaje de quienes consideran que mejoraría "mucho" asciende al 39 por ciento.
Solo una minoría de empresas muestra escepticismo, con un 13 por ciento que cree que tendría poco impacto y apenas un cuatro por ciento que considera que no tendría ningún efecto.
"Vemos cierto avance en las empresas hacia la integración del bienestar en su cultura y la formación de los gestores de equipos para detectar problemas a tiempo. Sin embargo, el tejido empresarial general todavía tiene pendiente profesionalizar esta gestión. Abordar de raíz la carga de trabajo y el clima laboral es la única vía para frenar un absentismo que ya afecta a casi la mitad de los trabajadores en España", ha señalado la directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, Mónica Pérez.