Actualizado 27/08/2007 17:42 CET

El 75% de las personas que sufren un paro cardíaco fuera del hospital pueden salvarse gracias a un desfibrilador

MADRID, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

El 75% de las personas que sufren uno o varios paros cardíacos en plena calle o en lugares públicos como aeropuertos, estaciones o edificios públicos, pueden salvar la vida si encuentran cerca un desfibrilador semiautomático, un aparato que puede ser utilizado por "cualquier persona que tenga unos conocimientos básicos" de primeros auxilios y atienda al paciente "en los primeros cuatro minutos", explicó a Europa Press el doctor Javier Fonseca, portavoz de Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN).

El doctor Fonseca asegura que el 80% de las muertes inesperadas se producen a causa de problemas coronarios y que de ellos, el 90% se debe a que el paciente sufre una fibrilación ventricular que hace que el corazón comience "a bombear la sangre a un ritmo y de una forma caótica, que hace que no funcione nada".

Destaca no obstante, que este tipo de episodios suelen ocurrirles "a personas mayores de 40 años" y que "son extraños" casos como el del sevillista Antonio Puerta, víctima el fin de semana de nueve paradas cardíacas que a juicio del experto, podría deberse a una enfermedad hereditaria poco frecuente que no haya podido ser detectada en los completos controles sanitarios que se les practica a los deportistas de élite.

"Es como si el corazón comenzara a funcionar como un saco lleno de ratones donde cada animal se mueve por un sitio con un ritmo caótico que hace que no funcione nada. Si esta situación se mantiene durante más de cuatro minutos, entra en asistolia, la línea recta que vemos en las películas, y la situación se vuelve problemática", explicó el experto, asegurando que la presencia de un desfibrilador en el lugar del suceso, que suele ser la calle o una zona pública, "salva vidas".

El aparato "es sencillo, fácil de utilizar y tremendamente fiable", ya que desde que comienza a funcionar da instrucciones sobre su uso y el proceso que sigue para 'reconocer' el estado del paciente y evaluar los pasos a seguir para su adecuado tratamiento.

"La persona que atienda el caso, que no tiene que ser médico, sólo debe pedir ayuda a los servicios de emergencia y a otras personas; ver si respira y proceder a reanimar con masaje cardíaco al paciente y después, cuando tenga el desfibrilador en la mano, aplicarlo y dejar que actúe, él avisa cuando es necesaria una descarga", concluyó.