Actualizado 10/11/2007 12:16:20 +00:00 CET

El 15 por ciento de los españoles preferiría no saber en caso de un diagnóstico de cáncer

Un médico de familia atiende al año a una media de 10 pacientes oncológicos

VALLADOLID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

El 15 por ciento de los españoles preferiría no saber en caso de que se le hubiera diagnosticado un caso de cáncer, según los datos de una encuesta realizada a 278 personas que pasaron por un centro de salud y cuyos resultados fueron presentados en el XXVII Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) que se celebra en Valladolid y en Salamanca.

Según esta encuesta, el 85 por ciento restante que sí desearía conocer el diagnóstico de un caso de cáncer tienen una edad media superior a los que optarían por ignorar si sufren esta enfermedad.

Esta encuesta fue realizada por médicos de familia del Centro de Atención Primaria Iturrama, en Pamplona, para determinar qué factores influyen en la decisión de un paciente a la hora de que querer saber o no si sufre esta enfermedad.

En este sentido, los expertos recordaron que el titular del derecho a la información es el propio afectado por lo que sus seres queridos deben ser informados "en la medida en que el enfermo lo permita".

Los autores del estudio, al que ha tenido acceso Europa Press, comprobaron que cuando el supuesto enfermo de cáncer es un familiar el porcentaje de quienes le comunicarían siempre el diagnóstico se reduce al 62,8 por ciento. Para el 48 por ciento de los pacientes, la persona más oportuna para dar esta mala noticia es el médico de familia.

Ante la pregunta de si estarían de acuerdo en que se informase del diagnóstico a sus familiares, el 67 por ciento contestó afirmativamente sin ninguna duda, el 28 por ciento valoraría las circunstancias concretas y el 3,6 por ciento se acogería a su derecho a la confidencialidad.

Por su parte, la doctora Clavel Arce, coordinadora del Grupo de Cuidados Paliativos de la semFYC, consideró que el médico de familia debe hacer frente a situaciones a las que los pacientes y los familiares "no pueden o no saben dar una respuesta efectiva".

Los responsables de la semFYC aprovecharon la ocasión para recordar que los médicos de familia son "profesionales muy cercanos" al paciente y a su entorno, que abordan cada día en su consulta desde problemas de salud leves hasta trastornos que requieren un riguroso abordaje científico-técnico.

FORMACIÓN ESPECÍFICA EN COMUNICACIÓN.

En este sentido precisaron que, además de la experiencia adquirida con el tiempo y las capacidades comunicativas innatas, los facultativos necesitan una "formación específica en comunicación" con el fin de mejorar la calidad asistencial de los pacientes oncológicos.

"Una buena comunicación médico-paciente favorece que los familiares del paciente oncológico nos expresen dudas o temores que no hablan con el enfermo y viceversa, es decir, éste nos transmite miedos e inquietudes que no comparte con su familia. De esta manera, el profesional recibe información sobre las cosas que no se dicen unos a otros, facilitando la resolución de situaciones que llamamos de pacto de silencio o conspiración de silencio, cuando la familia se pone de acuerdo para mantener al enfermo al margen de su verdadera situación", afirmó la doctora Arce.

Según los datos aportados hoy por semFYC, un médico de familia atiende al año a una media de diez pacientes oncológicos donde el intercambio efectivo de información y afecto entre el médico de familia y el paciente oncológico favorece una mejor predisposición de los mismos a las pruebas diagnósticas, terapéuticas o paliativas y genera la obtención de "logros importantes" en la calidad de vida de los mismos.

"A pesar de que han mejorado enormemente las tasas de supervivencia de estos pacientes todavía el cáncer se asocia a la muerte. En este sentido, es fundamental el apoyo emocional y la comunicación con el médico de familia donde tenemos que ser capaces de traspasar la mera información técnica sobre la evolución de la enfermedad y los tratamientos disponibles y facilitar la expresión de las emociones y la aceptación de la enfermedad por parte del paciente", explicó la doctora Arce.

A su juicio, la comunicación se convierte en una herramienta terapéutica para el paciente oncológico. De ella, depende su autoestima, el seguimiento del tratamiento, el control de los síntomas y en definitiva, su calidad de vida. "El paciente oncológico necesita ser escuchado, pero no siempre disponemos del tiempo suficiente en la consulta, por lo que estamos condicionados a nuestra destreza comunicativa para trasmitirle confianza y apoyo", precisó la doctora Arce.

Por último, la doctora recordó que la relación médico-paciente es "la piedra angular de la asistencia clínica" de modo que en ocasiones la mejor labor diagnóstica y terapéutica pierde eficacia si el paciente no recibe información de forma adecuada.