¿Por qué tenemos peor orientación cuando nos hacemos mayores?

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GETTY IMAGES / TAY JNR - Archivo
Publicado 19/03/2018 8:25:35CET

   MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE, por sus siglas en alemán) han encontrado una posible explicación a la dificultad en la orientación espacial experimentada a veces por las personas mayores. En el cerebro de los adultos mayores, detectaron una actividad inestable en un área que es central para la navegación espacial, según informan en la revista 'Current Biology'. A largo plazo, estos hallazgos podrían abrir nuevas formas de detectar la enfermedad de Alzheimer.

   Para guiarnos a través del espacio de una manera dirigida, el cerebro humano tiene que procesar una avalancha de información, que va desde estímulos visuales hasta señales proporcionadas por el sistema muscular y nuestro sentido del equilibrio. Por lo tanto, la orientación espacial y la navegación se encuentran entre las capacidades más complejas de la mente humana. Sin embargo, estas habilidades a menudo se deterioran a medida que envejecemos, lo que puede comprometer seriamente la independencia y la calidad de vida.

   "Cuando te mueves en un entorno desconocido, es perfectamente normal perderse. Sin embargo, esto tiende a suceder más a menudo a las personas mayores. Hasta ahora, sabemos muy poco acerca de los mecanismos neuronales subyacentes de estos problemas de navegación", afirma el primer autor de la investigación, Matthias Stangl, científico de DZNE en Magdeburgo.

   "Tuvimos la hipótesis de que las células de red podrían estar implicadas. Una parte importante del procesamiento de navegación lo realizan estas células. Son neuronas especializadas ubicadas en la corteza entorrinal del cerebro. Por lo tanto, supusimos que los déficits en la función de las células de red podrían causar problemas en la navegación", añade.

   Para probar esta suposición, Stangl y sus colegas realizaron experimentos con 41 adultos jóvenes y adultos sanos, que se dividieron en dos grupos: el grupo de adultos jóvenes consistió en 20 participantes de edades comprendidas entre 19 y 30 años, mientras que el grupo de adultos mayores estaba formado por 21 individuos con edades entre 63 y 81 años. Ambos grupos incluyeron hombres y mujeres.

   Uno de los experimentos combinó imágenes cerebrales funcionales (fMRI, por sus siglas en inglés) y realidad virtual: los participantes tuvieron que navegar a través de un escenario generado por ordenador mientras se monitorizaban sus patrones de actividad cerebral. Un segundo experimento probó la capacidad de "integración de ruta".

   En esta configuración, los participantes se movieron a lo largo de trayectorias curvas predefinidas. En las paradas intermedias, tuvieron que estimar su distancia y orientación con respecto a su punto de partida, pero sin poder ver ni señalar su ubicación. Dado que esta prueba se llevó a cabo en dos versiones, tuvo lugar tanto en el espacio real como en un entorno virtual.

INTESTABILIDADES EN PATRONES DE ACTIVACIÓN

   "Teniendo en cuenta todo, los participantes jóvenes obtuvieron mejores resultados en navegación, lo que está en línea con estudios previos. Sin embargo, encontramos una asociación entre un menor rendimiento de navegación y déficits en la actividad de las células de red", dice el profesor Thomas Wolbers, científico y supervisor senior de DZNE del estudio actual.

   "Las células de red se activaron de forma diferente al comparar adultos jóvenes y adultos. Específicamente, los patrones de activación fueron menos estables con el tiempo en personas mayores, lo que indica que estos circuitos cerebrales se ven comprometidos en la vejez. Esto podría ser una causa de por qué las personas mayores suelen tener problemas con la navegación espacial", afirma Wolbers.

   Y agrega: "Las células de red desempeñan un papel central no solo en la navegación sino también en otras funciones cognitivas. Por lo tanto, nuestros hallazgos podrían indicar un mecanismo clave subyacente a los déficits cognitivos en la vejez. Esto no solo proporciona información sobre los cambios neurofisiológicos debidos al envejecimiento. También puede ayudar a diseñar terapias contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad".

   Aunque debilitar las habilidades de navegación puede ocurrir en adultos sanos, dicha disminución también se considera como uno de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. "Evaluar el rendimiento de la navegación y la función de las células de red podría facilitar el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos", plantea Wolbers.

   "Para este fin, sería necesario desarrollar métodos de diagnóstico que distingan entre una disminución relacionada con la edad en la capacidad de navegación y una disminución causada por la enfermedad. Esta podría ser una tarea desafiante. Sin embargo, nuestros hallazgos sientan las bases para futuros estudios sobre estos temas", concluye.

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