Ligado a la ansiedad y la fobia social

¿Qué es el mutismo selectivo?

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GETTY/GRAHAM OLIVER
Publicado 07/01/2016 7:29:33CET

    MADRID, 7 Ene. (INFOSALUS) -

   El llamado mutismo selectivo es la imposibilidad del niño pequeño de hablar en una situación normal en el ámbito escolar. Tiene que pasar al menos más de un mes sin hablar en estas situaciones y no cuando se comienza el colegio cuando puede tratarse de un caso de timidez extrema y no se considera mutismo selectivo.

   Según explica a Infosalus Luisa Lázaro, Jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del Hospital Clínic de Barcelona, el mutismo selectivo es poco frecuente, supone no hablar en una situación normal, como la académica y puede ser más común en niños ya tímidos con anterioridad. Se puede hablar de mutismo selectivo cuando el niño ya lleva tiempo en el colegio y no es capaz de hablar con profesores o compañeros.

   El problema puede aparecer entre los 3 y 5 años y alguna vez entre adolescentes pero cuando sucede en esta etapa de la vida ya suele haberse presentado antes a lo largo de la infancia.

   El mutismo selectivo se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad y es más común en niños más vulnerables a la ansiedad y con temperamentos inhibidos en el plano conductual que tienen dificultades para relacionarse con extraños y en la interacción social.

   Aunque se da en niños y niñas, este no hablar patológico es un poco más frecuente en el género masculino y puede ser una manifestación o síntoma de otros trastornos del neurodesarrollo como los psicóticos o los del espectro autista, aunque no tiene porqué aparecer ligado a otra patología.

INHIBICIÓN, ANSIEDAD Y FOBIA SOCIAL

   Al mutismo selectivo, a veces, puede añadirse una fobia social, que supone sentir una vergüenza extrema en situaciones sociales. Así, al ir creciendo, el mutismo selectivo se transforma en una forma de fobia más limitante.

   A los niños tímidos les cuesta hablar con extraños pero responden finalmente cuando se les pregunta si ya se consigue que estén más cómodos. "Un niño tímido puede seguir el ritmo académico, pero en el mutismo selectivo, los niños presentan dificultades académicas, incluso pueden presentar alteraciones en el desarrollo del lenguaje, además de la dificultad en la relación con los compañeros" explica la psiquiatra.

   Aunque como en la mayoría de los trastornos las causas son multifactoriales, puede desencadenarse por la vulnerabilidad a padecer trastornos de ansiedad, sentir fobia en situaciones sociales por temor a lo que dicen o pueden sentir ante los demás, y presentan una gran inhibición.

   "No se puede hablar de causas concretas como cambios de domicilio o de colegio o vivir situaciones difíciles, los factores familiares pueden ayudar a mantener el problema pero no tienen porqué ser su origen. En estos niños existe una predisposición genética importante a los trastornos de ansiedad", apunta Lázaro.

IDENTIFICAR A TIEMPO A LOS NIÑOS AFECTADOS

   "Hay que acudir a un profesional para realizar cuanto antes la evaluación y tratamiento. A veces cuando llegan ya existen situaciones enquistadas. La familia y los profesores requieren de pautas para trabajar con estos niños", apunta la psiquiatra sobre la identificación y tratamiento de estas situaciones de salud mental en los niños.

   El tratamiento primero consiste en explicar a la familia y al niño lo que sucede y contar con la colaboración del profesorado y sobre todo requiere de enseñar técnicas para reducir la ansiedad del niño.

   "Hay que trabajar la situación temida con una exposición progresiva, de lo más fácil a lo más difícil, de decir monosílabos en privado a la profesora hasta llegar a hablar de viva voz en la clase. Con los más pequeños puede funcionar el empleo de los dibujos para expresarse", afirma Lázaro.

   En un pequeño porcentaje de los niños tiende a cronificarse y mantenerse la situación o aparecer de forma intermitente. Y cuando son mayores pueden desarrollar fobia social. En algunos casos los pacientes fóbicos adultos describen en la entrevista clínica que sufrieron de mutismo selectivo.

   "Los niños llegan a nuestra consulta desde Pediatría de Atención Primaria, y desde psicólogos infantiles. En los últimos años cada vez hay más formación en salud mental entre los pediatras y es más fácil que estos niños sean dirigidos a los especialistas. Además, en los colegios los profesores están más concienciados y pueden identificar los síntomas y remitir a estos niños a los profesionales de salud mental", concluye Lázaro.

 

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