Día Mundial de la Visión

Presbicia: la patología visual de la que casi nadie se libra

Gafas, miopía, prebicia
PIXABAY
Actualizado 12/10/2017 11:42:39 CET

   MADRID, 12 Oct. (EDIZIONES) -

   Pocas son las personas que llegados los 60 no necesitan gafas para ver de cerca. La culpable: la presbicia, más conocida como vista cansada.

   En concreto, el 98% de los mayores de 65 años padece presbicia, unos 17 millones de españoles. Pero no queda ahí la cosa ya que los últimos datos constatan que, dentro de diez años, más de la mitad de los españoles tendrá presbicia por el incremento de esperanza de vida.

   Pero, ¿en qué consiste? La Academia Americana de Oftalmología explica que cuando se es joven, el cristalino (lente dentro del ojo) es suave y flexible, puede cambiar su forma fácilmente, lo que le permite enfocar objetos cercanos y lejanos. No obstante, avisa de que, después de los 40, éste se vuelve más rígido, y con ello aparece la dificultad para ver de cerca.

   "El cristalino no puede cambiar de forma tan fácilmente y no es capaz de enfocar como antes. Debido a que casi todas las personas desarrollan presbicia, si otras condiciones como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo existen, dichas condiciones se mezclan. Eso sí, personas con miopía pueden tener menos problemas con la presbicia", añade.

PARTE DEL ENVEJECIMIENTO DEL OJO

   En este sentido, en una entrevista con Infosalus, el oftalmólogo Laureano Álvarez-Rementería subraya que esa capacidad de acomodación del cristalino, que es "fundamental", se va mermando con los años al perder elasticidad, y por tanto se pierde la capacidad de enfoque de los objetos cercanos. Según precisa, es muy sencillo darse cuenta de que se está 'perdiendo vista de cerca'.

   Así, a diferencia de otros defectos de refracción como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, la presbicia es causada por un proceso relacionado con la edad que hace que la lente del ojo pierda su flexibilidad. El ojo también envejece y en este caso lo demuestra con un endurecimiento del cristalino, con una pérdida de elasticidad que le impedirá cambiar de forma como antes lo hacía. Asimismo, el doctor Álvarez-Rementería subraya que también se fatigan los músculos que se encargan de contraer el cristalino.

   "Simplemente con notar que empieza a costar leer, o ver los objetos de cerca, y sí se ven alejándolos del ojo, estirando el brazo, ya se tiene constancia de que se tiene presbicia", sostiene el director de la Clínica oftalmológica Rementería de Madrid. Asimismo, precisa que algunas señales de la presbicia incluyen fatiga visual, dolores de cabeza, o sentirse cansado al realizar una actividad que requiera ver de cerca.

   Con ello, el especialista aconseja acudir al médico cuando esos síntomas nos impiden mantener el ritmo de vida que llevábamos antes de presentar esa problemática, y por ejemplo ya no podemos leer como antes el periódico o los mensajes de móvil. Además, subraya que en principio no es que haya personas con mayor predisposición a padecerla si no que, por regla general, a partir de los 40 se puede presentar una dioptría, a los 50 unas 2, y a los 60, tres; "pero no tienen por qué cumplirse las estadísticas", avisa.

   Lamentablemente, el oftalmólogo señala que en principio no puede prevenirse al tratarse de una patología que surge como parte el envejecimiento natural del ojo. "Se ha demostrado que ejercitar el cristalino no retrasa la presbicia aunque hay estudios en marcha que intentan paliar los efectos de la presbicia. Son estudios que se están haciendo con gotas para poder ver de cerca aunque ya se tenga presbicia, que en realidad lo que hacen es enmascarar los síntomas", resalta el doctor Álvarez-Rementería.

   Para sobrellevarla, el experto de la Clínica Rementería de Madrid aconseja tener siempre buena luz o iluminación a la hora de leer el periódico o el móvil o el ordenador, la actividad que vaya a realizarse y que implique ver de cerca, además de no acercarse mucho a los objetos, y de leer a distancia cómoda.

   Por otro lado, en la actualidad para corregirla, simplemente con acudir al oftalmólogo y que él valore si es preceptivo o no llevar gafas es suficiente. Ya con el paso de los años, en torno a los 50, el doctor considera que puede valorarse una operación que la haga desaparecer por completo, si bien avisa de que la persona ha tenido que desarrollar un poco de cataratas (que también aparecen con la edad).

   Según indica, hay varios tipos de cirugías, siendo la más frecuente la lente intraocular multifocal, que tras extirpar el cristalino se colocan. "Cuentan con tres focos, uno para la distancia lejana, otro para la intermedia y otro para la corta. Permite al paciente ver bien a todas las distancias y prescindir por completo de gafas", sentencia.

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