¿Por qué nos deprimimos?

Los hombres también padecen la depresión postparto
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Publicado 01/09/2017 13:18:53CET

   BAEZA (JAÉN), 1 Sep. (EUROPA PRESS) -

El doctor en Psicología y profesor titular de la Universidad Camilo José Cela, Jorge Barraca, ha explicado que hay trastornos depresivos que "se dan por el hecho de que esa persona haya sufrido una desviación en la búsqueda de los objetivos vitales", como puede ser en el aspecto laboral o afectivo.

   El experto, que ha participado en los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), ha asegurado que "la superación de la depresión no es producto de los cambios en la química cerebral" sino que "depende de las circunstancias vitales" y de lo que esa persona "esté haciendo". "Normalmente, la gente espera que las cosas cambien por sí, pero lo que tratamos de transmitir es que no es así, que gracias a la actividad lograrán cambiar su estado depresivo".

   La terapia que enmarca este proceso se denomina 'activación conductual', que "trabaja en promover un cambio en la persona" más que "en hablarle y hacer que su percepción del mundo varíe". El psicológo ha destacado que "por muchos anuncios que aseguran que cambiando la mentalidad se será feliz", la realidad es que "la activación conductual busca un cambio en los comportamientos" que tengan que ver con "los objetivos y los valores vitales de esa persona".

   De esta manera, la terapia se basa "en la planificación y jerarquización de una serie de actividades" que "puedan ser factibles y posibles para el paciente" y que "se van progresivamente incorporando a sus vidas".

   Entre estas áreas ha señalado el aspecto laboral, el social, el ocioso y el familiar. En el caso laboral, "son frecuentes los casos de aquellos que terminan una carrera y deciden trabajar en algo que no les gusta pero que les permite ganar dinero". Con el paso del tiempo, "dicha persona se encuentra desanimada" pues "entiende que ha perdido los objetivos laborales de su vida". No obstante, la terapia "es realista" pues "no se pretende tampoco que deje su puesto de trabajo" sino "incidir en las otras esferas vitales para así compensar el aspecto laboral, en este caso".

   Una de las primeras acciones también subraya "la cuestión física", pues las personas que llevan tiempo deprimidas "tienden a tener un aspecto físico poco cuidado", siendo algo "interesante en lo que trabajar desde el principio" porque "es gratificante". Además de esto, Barraca Mairal ha señalado asimismo la regulación "en horas de sueño y en la comida".

   En este sentido, el trabajo del terapeuta se asemeja al de "un entrenador" pues éste "sabe analizar, estudiar los fallos y estimular" pero es importante recalcar que "es la persona la que da el paso", lo que le hace "ganar en confianza" y "evitar recaídas en el futuro". Dicha confianza se genera realizando planes que "coloquen retos que no estén por encima de las posibilidades del paciente" y estableciendo "trabajos de colaboración con familiares y amigos".

   La terapia de activación conductual "se formuló para personas con depresión" pero hoy día se puede aplicar a otros cuadros médicos como "la ansiedad" porque "se suele estar deprimido al no liberarse de los ataques de pánico", y también otros trastornos como "los obsesivos o la esquizofrenia" e incluso enfermedades físicas como "el dolor crónico o el cáncer", que también "ahonda en cuestiones depresivas por la propia naturaleza de las enfermedades".

   Es igualmente "aplicable a todos los rangos de edad" porque "no es como una terapia convencional de entrevista", la cual sería "más exigente mentalmente para personas mayores, por ejemplo".

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