Las muertes por olas de calor en España han descendido de un 14% a un 1% en los últimos diez años

Termómetro con temperaturas altas en Sevilla
EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 26/07/2018 13:14:23CET

MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ENS-ISCIII) han constado que la mortalidad por olas de calor en España ha descendido drásticamente en la última década, pasando de un 14% a un 1%.

El estudio, que ha sido publicado recientemente en la revista 'Environment Internacional', ha sido realizado por los investigadores Julio Díaz y Cristina Linares, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la ENS-ISCIII, junto con técnicos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y de la Consejería de Sanidad de Castilla- La Mancha.

Los autores analizaron en el artículo 'Time trend in the impact of heat waves on daily mortality in Spain for a period of over thirty years (1983-2013)', cómo ha evolucionado el impacto del calor en las últimas tres décadas en diez provincias españolas.

Para ello, dividieron los datos en tres periodos diferentes: 1983-1992; 1993-2003 y 2004-2013, coincidiendo esta última década con la implementación del Plan de Prevención ante los Efectos de las Altas Temperaturas que cada año, desde 2004, activa el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Según afirma Julio Díaz, jefe de área del departamento de Epidemiología y Bioestadística de la ENS-ISCIII, los resultados obtenidos muestran que "a nivel de todo el país, el incremento de la mortalidad por cada grado en el que se supera la temperatura de disparo de la mortalidad por calor en cada provincia analizada, pasa de un 14% en las dos primeras décadas a poco más del 1% en la última".

"Este descenso de la mortalidad asociada al calor también se ha observado en otros estudios realizados tanto a nivel mundial como en lugares más específicos como Estados Unidos o Australia", añade.

ADAPTACIÓN AL CALOR, UNA DE LAS CAUSAS

Según los expertos, este descenso de la mortalidad asociada al calor no tiene una única causa, sino que puede explicarse por diferentes procesos.

Entre ellos, destacan la aclimatación de la población al calor, la existencia de planes de prevención ante altas temperaturas, factores de carácter socioeconómico, mejoras en los servicios sanitarios y en las infraestructuras de los hogares, como la instalación del aire acondicionado. "En definitiva, un conjunto de factores que en Estados Unidos han denominado la cultura del calor", resume Díaz.

Para Cristina Linares, Científica Titular de la ENS-ISCIII, estos resultados "son especialmente importantes porque arrojan cierto optimismo ante el aumento de las olas de calor, tanto en frecuencia e intensidad, que se están produciendo a nivel mundial". "Hay más olas de calor y más intensas pero la mortalidad asociada es menor", concluye.

Por otro lado, otra investigación reciente, publicada en 'PLoS Medicine', llega a las mismas conclusiones. El estudio, elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGLOBAL) --institución impulsada por la Fundación La Caixa-- en un comunicado--, revela la existencia de dos tendencias opuestas: un aumento progresivo de la temperatura estival media a razón de 0,33 grados por década, y un decrecimiento paulatino del riesgo de mortalidad asociada al calor.

Ambos factores, considerados en conjunto, han supuesto una leve disminución de la mortalidad atribuible al calor, del orden de medio porcentual por década.

Los expertos de este trabajo atribuyen este descenso a varios factores, entre los que destacan que la sociedad española es menos vulnerable al calor gracias a una adaptación de la sociedad a las temperaturas elevadas y también al desarrollo socioeconómico experimentado durante las últimas décadas.

AUMENTO DE MUERTES POR CAUSAS RESPIRATORIAS

No obstante, la tendencia general a la baja observada tanto en mortalidad atribuible al calor como en vulnerabilidad frente a temperaturas elevadas cuanta con una gran excepción: las muertes por causas respiratorias, que no han dejado de aumentar desde 1980, sobre todo en el caso de las mujeres.

Según los investigadores, el envejecimiento de la población y el incremento en la incidencia de determinadas enfermedades crónicas son algunas de las causas que podrían explicar esta tendencia.

El análisis segregado por sexos ha permitido observar también la existencia de una brecha de género, ya que las muertes atribuibles al calor son más altas en el caso de las mujeres que de los hombres, así como también su vulnerabilidad a temperaturas moderadas y extremas, aunque esta brecha se ha reducido en magnitud.