¿Por qué muchas infecciones de orina son recurrentes?

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Publicado 07/05/2018 8:46:34CET

   MADRID, 7 May. (EDIZIONES) -

   La infección de orina representa la colonización del aparato urinario por parte de gérmenes nocivos para la salud. Estas infecciones, la mayor parte de las veces, afectan al aparato urinario inferior (a la vejiga y a la uretra) tanto a los hombres, como a las mujeres.

   Así lo explica a Infosalus el doctor Gregorio Escribano, jefe de Urología del Hospital Beata María Ana, centro perteneciente a Hospitales Católicos de Madrid, quien recalca que la mayor parte de las infecciones cursan con síntomas molestos para el paciente, si bien otras veces pueden llegar a ser asintomáticas. Y en ocasiones, si afectan al riñón pueden ser importantes y tener una gravedad variable.

   Aunque las infecciones de orina pueden afectar tanto a hombres como a mujeres, el experto señala que puede tener más prevalencia la cistitis bacteriana en la mujer, un caso que no suele complicarse, y que puede cursar con un cuadro sintomático conocido por muchas personas: molestias al orinar, sensación de vaciado de la vejiga incompleto, en ocasiones febrícula (aunque no suele ser frecuente en estos casos), o orina teñida de sangre, además de un aumento de la frecuencia al orinar incluso por la noche.

   "Ante esta situación siempre se debe consultar al médico. En general, el de Atención Primaria es quien juzgará si habrá que hacer analítica o no antes de poner tratamiento. La mayor parte de veces se solucionará con un antibiótico, un tratamiento que tiene una excelente respuesta generalmente", subraya el doctor Escribano.

   Ahora bien, cuando estas infecciones de orina se repiten, son recurrentes en el paciente, o bien persisten por no haberse curado, afirma que pueden deberse a una nueva infección de orina provocada por otro germen (recurrencia), o bien por el mismo (persistencia).

   Asimismo, defiende que ya sería necesaria la intervención del especialista en Urología para que, con la historia clínica y un estudio urológico del paciente, determine también si hay presente alguna alteración estructural anatómica o funcional del aparato urinario del paciente, que pueda favorecer esas infecciones de orina tan frecuentes.

FACTORES QUE FAVORECEN LA INFECCIÓN URINARIA

   Además, llama la atención sobre el hecho de que no hay un solo factor que favorezca la infección urinaria. "En la mujer, el hecho de ser mujer ya es un factor favorecedor de las infecciones de orina porque la uretra femenina tiene una longitud de entre 3 y 5 centímetros, lo que facilita que gérmenes situados en la zona genital y perianal tengan una fácil ascensión de la uretra a la vejiga", agrega.

   Igualmente, otro de los factores que favorecen las infecciones urinarias, según el experto, son la existencia de incontinencia urinaria en cualquiera de sus formas, presencia de prolapso de órganos pélvicos (cistocele o vejiga caída como se suele conocer, entre otros). Asimismo, dice que es frecuente en algunas mujeres que las relaciones sexuales sean un elemento favorecedor en sí ( no por la misma relación sino porque éstas facilitan la ascensión de gérmenes al aparato urinario inferior), así como estados de salud comprometidos como las cirugías o tratamientos por patologías en la zona pélvica (por ejemplo por extirpación de tumores o radioterapia).

   En concreto, las infecciones de orina suelen ser más frecuentes entre los 40 y los 50 años, y suelen tratarse de cistitis bacterianas sin mayor complicación. Por otro lado, el especialista llama la atención sobre el hecho de que haya mujeres que tienen predisposición a padecer infecciones de orina sin padecer ninguna alteración en su aparato urinario.

   "En estas pacientes, si se descarta alteración anatómica o funcional del aparato urinario, hay que estudiar dos variables, cuántos síntomas y molestias presentan, y cuál es el número de episodios de infección urinaria que presentan al año. Sí se descarta alteración anatómica funcional, pero hay más de 4 o 5 infecciones urinarias no complicadas al año, hay que poner en marcha algo más que el antibiótico", advierte el urólogo.

   Cuando el número de infecciones de cistitis bacteriana no complicada ocurren más de 5 veces al año dice que hay que pensar en los factores favorecedores que esa persona tiene. "En muchos casos simplemente se aconseja que después de la relación sexual se tome una dosis baja de antibiótico y que realicen una micción; solamente con estos dos gestos ya disminuyen esta prevalencia. Puede llegar el caso de personas que necesiten un tratamiento preventivo y más duradero, con antibióticos con baja dosis, tres o cuatro días por semana, y siempre descartando cualquier alteración anatómica y funcional del aparato urinario", añade.

   En el caso concreto del varón, el especialista de Hospitales Católicos de Madrid, y exprofesor de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, indica que las infecciones urinarias tienen una clínica "más florida que en la mujer" y son "más infrecuentes".

   Eso si, señala que casi siempre hay que descartar una obstrucción en la salida de la orina desde la vejiga, generalmente secundaria a la hipertrofia o crecimiento prostático, con la consiguiente dificultad para orinar. "De hecho, cuando hay infección urinaria en el varón es obligación descartar esa obstrucción en la salida de la vejiga al exterior", apostilla.

EL PROBLEMA GRAVE: CUANDO AFECTAN AL RIÑÓN

   El también doctor en Medicina y Cirugía, y miembro del servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid advierte de aquellas infecciones que invaden el aparato urinario superior, en concreto el riñón. "Cuando eso ocurre la importancia de la infección es mayor y suele asociarse a fiebre, a malestar general, a dolor abdominal, y en algunas ocasiones, puede tener lugar una infección con repercusión general que dé lugar a una sepsis de origen urinario", comenta el especialista.

   El doctor Escribano dice que en estos casos hay que descartar siempre que no haya una alteración igualmente ni anatómica ni funcional en el paciente, y descartar siempre la asociación con una obstrucción del riñón que cuando ocurre suele ser secundaria con mucha frecuencia a 'cálculos urinarios', que obstruyen la salida de la orina del riñón.

   Sobre el empleo de arándanos, tan recurrente en estos casos, el urólogo de Hospitales Católicos de Madrid señala que, "aunque no hay evidencia científica que soporte que son absolutamente eficaces, sí que hay trabajos que apuntan a su beneficio sobre la defensa del urotelio (la parte húmeda de vejiga) frente a las infecciones", subraya, y por tanto aconseja su ingesta tanto en formato natural, como en comprimidos de venta en farmacias.