El Mindfulness: Claves para controlar nuestra mente y ser más felices en el día a día

Meditación contra el estres
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Actualizado 15/10/2017 11:35:58 CET

   MADRID, 15 Oct. (EDIZIONES) -

   Vivimos en un mundo de locos donde estamos expuestos a una sobrecarga y a una sobrestimulación constantes. Las prisas, el estrés, nuestro ritmo de vida, el ruido extremo, nuestros propios pensamientos y distracciones, o la hiperconectividad que proporcionan las redes sociales y el móvil, por ejemplo, secuestran y desconectan nuestra mente de nuestra verdadera esencia y la sumen en un estado de constante distracción.

   Este constante alboroto nos lleva a vivir como autómatas y muchas veces a no ser feliz. Por ello, hay que trabajar nuestra atención para realmente atender lo que merece la pena y no vivir abstraídos por el día a día. El mindfulness nos ayuda a escapar de este secuestro y ser más conscientes de nuestra vida, de nuestro día a día, y nos anima a asumir las riendas de nuestra vida.

   "Lo que capta nuestra atención es lo que controla nuestra vida. Éste es el quid de la cuestión. Podemos entrenar nuestra mente para vivir la vida de una forma más atenta y consciente. Podemos esculpir el cerebro a nuestra voluntad y podemos liberarnos de los agentes secuestradores", revela el psicólogo José Manuel Calvo Cobo, en 'Mindfulness: El arte de controlar tu mente. Claves para entrenar la atención y enriquecer la experiencia' (Alienta Editorial).

   En una entrevista con Infosalus, Calvo Cobo defiende esta técnica también ante la aparición de nuevos síndromes, como el 'síndrome de la vida ocupada', que genera problemas de falta de concentración y de memoria en personas que tienen un ritmo de vida ajetreado, desenfrenado y con un constante bombardeo de información; o el 'síndrome de atención parcial continua', que lleva a mantener una necesidad compulsiva de estar constantemente conectado al mail o a las redes sociales y sin ningún objetivo específico, simplemente por el hecho de estar ahí.

   Según la define, el mindfulness es "la habilidad de prestar atención al momento presente de forma serena y neutral". A su juicio, esto no significa una búsqueda compulsiva de la felicidad, sino el fijarse en el aquí y el ahora, tanto fuera como dentro de cada uno, y siempre con actitud serena y sin dejarse arrastrar por un primer impulso, manteniendo una actitud neutral.

EL PAPEL DE LOS PREJUICIOS Y FANTASÍAS

   Según indica, las personas ven el mundo aplicando una serie de juicios y de creencias, por lo que, primeramente, es imprescindible ser conscientes de ello. "Cuando entrenamos esta habilidad empezamos a percatarnos de cuáles son esas fantasías mentales y perturbaciones emocionales que están coloreando nuestra realidad y habrá cosas de nosotros que nos gusten y otras no tanto. Por tanto es importante mantener una actitud adecuada", indica.

   Por ello, para iniciar el proceso, aboga por seguir dos principios: ser amables con nosotros y aceptarnos con nuestras virtudes y nuestros defectos, así como ser congruentes con nuestro sistema de valores. "A veces la inercia de lo cotidiano nos lleva a actuar contra nuestros valores, y provoca un malestar psicológico en la persona", sostiene el psicólogo.

CLAVES

   Asimismo apunta a varias formas de entrenar la atención:

   1.- LA PRÁCTICA FORMAL O MEDITACIÓN. En su opinión existen muchos mitos sobre la meditación. "Consiste en la realización de un esfuerzo interno para regular nuestra atención. Esencialmente, en función de quién la practique le dará un sentido u otro. En el mindfulness hay que concederle el sentido práctico de cara a nuestra vida diaria", indica. Aquí señala, a su vez, que hay diferentes prácticas de meditación:

   - Atención enfocada: Elegir un punto de concentración y llevar toda nuestra atención hacia él. No hay que cambiar nada, simplemente observarlo. Aunque no es el único, el foco de concentración más habitual es la respiración. "Cuanto más fuerte es nuestra atención enfocada, más profundamente podemos sumirnos en la tarea que estamos haciendo en cada momento, es decir, desarrollamos nuestra capacidad de concentración", subraya.

   - Presencia abierta: En este ejercicio nuestra atención no permanece en un único punto estático, sino que se observa amablemente todo aquello que va emergiendo en nuestra consciencia de forma espontánea. "Todo lo que debemos hacer es ser conscientes de nuestros pensamientos y sentimientos que van emergiendo. Observarlos sin dejarnos llevar por ellos. Sin tratar de cambiar nada", explica Calvo.

   - Meditación compasiva o experimentar un estado emocional positivo hacia cualquier ser vivo. Según valora, es imprescindible empezar por uno mismo y declararse sinceramente un cariño incondicional. "Si no podemos sentirlo nosotros, no podremos sentirlo por los demás. La compasión juega un papel fundamental en la activación de nuestro sistema neurológico del bienestar", añade.

2. LA PRÁCTICA INFORMAL. "Se pueden aprovechar las rutinas y los hábitos diarios para practicar el mindfulness. Simplemente poner la atención plena en cada momento. Por ejemplo, dice que la ducha es el momento propicio para anticipar los problemas del día, y es un excelente momento para prestar atención a las sensaciones agradables que nos produce la ducha.

   También por ejemplo al caminar, al salir a dar un paseo, caminando de forma consciente y no con el 'piloto automático', observando la postura y las sensaciones que se producen en los pies al tomar el contacto con el suelo. Comiendo, o por ejemplo no quejándose tanto, un despilfarro de energía que lleva a la negatividad, o dando las gracias y sonriendo.

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