UN EXPERTO RESUELVE DUDAS

Legionela: una bacteria feliz con el cambio climático

Bacterias, legionela
GETTY//FURILIU
Publicado 22/01/2016 7:24:32CET

   MADRID, 22 Ene. (INFOSALUS) -

   En el brote más reciente de legionelosis producido en Manzanares (Ciudad Real), en un otoño-invierno con temperaturas inusualmente altas para la época, se han visto afectadas más de 230 personas y ha ocasionado el fallecimiento de cuatro mayores pluripatológicos.

   Según explica a Infosalus el doctor Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid y experto internacional en la materia, legionela es una bacteria gram negativa identificada por primera vez en 1976 en Estados Unidos entre los miembros de la legión americana entre los que se produjo un brote de neumonía, inicialmente de causa desconocida.

   "Tardaron unos tres meses en descubrir la causa de la neumonía que padecían estos antiguos veteranos de guerra y la principal dificultad fue que la bacteria no se revelaba a través de las tinciones habituales de laboratorio", explica el doctor Bouza, cuyo equipo fue el primero en identificar la bacteria en territorio español.

   El primer caso descrito en España se realizó hacia 1978, poco después de la identificación en Estados Unidos, cuando los responsables de los Centros de Control de Enfermedades estadounidense (CDC, según sus siglas en inglés) enviaron reactivos al equipo del doctor Bouza en Madrid. Los facultativos españoles identificaron la presencia de la bacteria en un paciente de leucemia con neumonía.

Legionela crece en medios ricos en agua estancada, con poca movilidad, que se mantienen en temperaturas medias, y si existe una fuente de aerosoles como las de las torres de ventilación la bacteria puede llegar a proliferar bien y ser inhalada por las personas, cuyo estado físico (así como la cantidad de bacteria inhalada) condicionará el desarrollo de la legionelosis.

   "La mayoría de los brotes se producen por la presencia de agua contaminada en temperaturas entre los 35 y 37 grados, templadas, próximas a las del cuerpo humano. Si hay gran cantidad de bacterias en el ambiente, se aspiran y así llegan a los pulmones, que resultan más afectados si están enfermos o existe una enfermedad inmune de base", señala el doctor Bouza, coautor de una revisión del conocimiento científico existente sobre la bacteria publicada el pasado año en la prestigiosa revista científica británica 'The Lancet'

La bacteria que se disemina en lugares públicos da lugar a brotes que suelen ocasionar una infección respiratoria (neumonía). "Existen formas benignas que pasan como enfermedades febriles sin neumonía frente a otras que requieren de ingresar en cuidados intensivos. En cualquier caso, esto sucede en poblaciones de riesgo y cuyos mecanismos inmunes se encuentran comprometidos como sucede en el caso de fumadores, mayores o diabéticos", añade el especialista.

UNA INFECCIÓN FRECUENTE

   En el día a día, en circunstancias normales, sin existir un brote, también se producen casos de legionelosis que dan lugar a entre el 3% y el 5% de las neumonías y si hay epidemia el porcentaje asciende.

   En el diagnóstico de la neumonía por legionela no hay una diferencia precisa con respecto a las causadas por otras bacterias por ello requiere de confirmación microbiológica por cultivo, por la presencia de antígeno en orina o mediante pruebas más sofisticadas con técnicas moleculares.

   "El problema del tratamiento de la neumonía por legionela con el tratamiento más común con betalactámicos (las penicilinas entre ellos) es que no responde y requiere fármacos como los macrólidos, quinolonas, etc. Dado el riesgo de legionela, en las neumonías graves al betalactámico se suma un macrólido o quinolona. De forma excepcional, legionela ocasiona infecciones de heridas, meningitis o afecta a otros órganos".

   A pesar de la existencia de una legislación para controlar su presencia en lugares públicos como los asistidos por torres de refrigeración, sistemas antiguos de tuberías o fuentes de agua contaminadas (como la que todo parece indicar que ocasionó el brote de Manzanares) cada vez hay más brotes. Sin embargo, el doctor Bouza concluye que no se encuentra entre las bacterias que preocupan por su resistencia a los antibióticos.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, puedes ver nuestra política de cookies -
Uso de cookies
FB Twitter