Consejos para prevenirla

¿Has padecido otitis del nadador?

Actualizado 18/09/2015 11:17:21 CET
Nadador, nadar
Foto: GETTY

MADRID, 23 May. (Infosalus/EP) -

   Quizá la sufriste en la infancia o durante aquellas vacaciones de verano en las que no salías del agua. A pesar de que el trastorno no es grave sí es bastante doloroso y puede arruinar los días de descanso en los que el medio acuático se convierte en un elemento clave para recuperarnos de meses de trabajo. Te damos las claves para que esta infección no arruine tus días de ocio.

   Según explica Juan Miguel Juan Fernández, jefe del Servicio de Otorrinolaringología en el Hospital Son Llatzer en Palma de Mallorca, hay que diferenciar entre la otitis media, muy común en los niños ya que la mucosidad de los catarros alcanza el oído y produce la infección, y la otitis externa, denominada otitis del nadador y también llamada veraniega.

   La otitis del nadador es una infección de la piel que implica al conducto auditivo externo. Se origina por cambios en el pH de la piel, derivados de una humedad excesiva, que dan lugar a la alteración de bacterias y hongos que habitan en esta área del oído. La bacteria más involucrada en estas infecciones es la pseudomona aeruginosa.

   Quienes la padecen presentan una otalgia, es decir, un dolor agudo, y la inflamación que desarrolla el conducto auditivo puede llegar a cerrarlo por completo, señala el especialista. Es una afección común en la consulta del médico de cabecera y a los otorrinolaringólogos llega sólo en sus casos más complejos, explica Juan Miguel Juan Fernández, miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF).

   Además, es más frecuente en quienes practican la natación y es más habitual en verano, de ahí sus apelativos. Las personas que están bajo un mayor riesgo de sufrir otitis externa son aquellas que pasan más horas en el medio acuático y quienes padecen trastornos en los que la piel puede resultar más frágil como en el caso de los diabéticos.

   El tratamiento se hace mediante fármacos antiinflamatorios y gotas tópicas con antibióticos. Si se evita el contacto con el agua y no se toca el oído, muchas de las otitis externas se pueden curar por sí solas en unos 10 o 12 días. Si se hace necesario acudir al médico, el dolor se controla en 3 o 4 días y la inflamación en alrededor de una semana.

Cómo prevenir la otitis externa

   Tras una primera infección la piel no vuelve a la normalidad hasta pasado un tiempo por lo que hay que evitar el contacto con el agua. Hay que seguir el tratamiento médico para que la infección no vuelva a aparecer y no bañarse o mojar el oído hasta que no haya una recuperación.

Entre las recomendaciones que ayudan a prevenir el trastorno, Juan Fernández señala las siguientes:

1. Uso de alcohol boricado: la aplicación de alcohol boricado (alcohol más ácido bórico), que preparan en la farmacia con receta médica, puede ayudar a secar la piel del oído si se ha pasado mucho tiempo en el agua durante el día y previene las infecciones si se emplea de forma habitual. Sin embargo, no puede emplearse a diario de forma frecuente ya que puede irritar la piel.

2. Si existe propensión: sobre todo en los meses de verano, se emplea el alcohol boricado y compuestos secantes que se aplican por la noche antes de dormir. Con ello se consigue la evaporación del agua que puede quedar en la piel.

3. Cuidado al limpiar los oídos: hay que secar con cuidado y no forzar ya que la cera actúa como protección. Alrededor del conducto auditivo existe una fina película de cera protectora que si se elimina puede favorecer el desarrollo de las infecciones. Hay que secar muy bien pero sin meter nada dentro para evitar que se puedan producir pequeñas heridas.

4. Evitar bañarse en aguas que puedan estar contaminadas pues favorecen las infecciones: además de las horas de exposición al agua, los microorganismos presentes en las aguas estancas o las piscinas no acondicionadas pueden favorecer las infecciones. Las sustancias suspendidas en zonas donde existen formaciones de coral pueden favorecer el trastorno en los buceadores, en los que la otitis externa es más común.

5. Los tapones no son recomendables: suponen meter un objeto dentro del conducto auditivo y se pueden producir pequeñas heridas, señala el especialista, que apunta que sólo están indicados si el paciente presenta infecciones repetidas.

6. Agua en el oído: si tras bañarnos en el mar o la piscina se queda de forma habitual agua en el oído hay que acudir al especialista porque puede existir un tapón de cera que haya que eliminar. Si no se acude al médico esta presencia habitual de agua en el oído puede promover la infección.

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