AUMENTO DE LA LONGEVIDAD

La gota aumenta su incidencia en el siglo XXI

Pies descalzos, gota
GETTY/CHERRIES
Publicado 22/05/2017 13:03:46CET

   MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -

   La gota es una enfermedad crónica que se caracteriza por la formación de cristales de urato (sal de ácido úrico) en los tejidos, sobre todo en articulaciones, tendones y ligamentos y, a pesar de que ha sido una patología minusvalorada por la falsa creencia de que no tenía consecuencias graves, su incidencia ha aumentado en el siglo XXI, según los expertos de la compañía farmacéutica Grünenthal.

   Esto es así ya que en los países occidentales se ha producido un aumento de la longevidad, aunque faltan más estudios epidemiológicos que ayuden a dibujar un mapa más exacto de la enfermedad, según el doctor en Medicina y Cirugía y jefe de grupo de investigación del Instituto Biocruces, Fernando Pérez-Ruiz.

   La falsa creencia de que la gota no supone consecuencias graves para quien la padece ha hecho que no se valore como es debido esta enfermedad, a pesar de que, cuando esta es grave, aumenta dos veces el riesgo de mortalidad prematura, una cifra que la coloca cerca de la diabetes, que la aumentaría en cuatro veces, y el consumo de tabaco, que lo haría en tres, ha explicado el doctor Pérez-Ruiz.

   "Suelen estar estigmatizados por considerarse una enfermedad auto infligida, no reciben la información adecuada y, en la mayoría de los casos, desconocen que se pueden beneficiar de tratamientos que hacen desaparecer los síntomas de la gota y evitan su progresión", ha destacado el especialista.

   Además, en cuanto a los pacientes, el doctor ha subrayado que estos "solo son conscientes de que padecen gota cuando sufren los llamados 'ataques', caracterizados por episodios agudos de inflamación, o cuando se producen lesiones en las articulaciones o síntomas persistentes, lo que se denominan 'gota crónica'".

RELACIÓN CON LA ENFERMEDAD RENAL

   La elevación del ácido úrico en sangre, factores genéticos como la mayor o menor capacidad para eliminarlo por el riñón o el intestino, una dieta poco equilibrada, algunos medicamentos y otras patologías como la enfermedad renal crónica pueden provocar la aparición de esta enfermedad.

   "La enfermedad renal crónica afecta a casi el 10 por ciento de la población, y hay que tener en cuenta que esta enfermedad condiciona fuertemente la elección de los fármacos y las dosis empleadas en el tratamiento de la gota debido a la alta toxicidad renal de algunos de ellos, por lo que el papel del nefrólogo es muy importante", ha señalado el jefe de Sección del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Cruces, Gorka García Erauskin.

   Por ello, diseñar un tratamiento basado en 'diana terapéutica', tal y como se hace con la presión arterial, los niveles de colesterol o de hemoglobina-glicada en la diabetes es una de las recomendaciones del doctor Pérez-Ruiz, pues es importante controlar la enfermedad y mejorar la adherencia a los tratamientos, que es lo que provoca los 'ataques de gota'.

   En la actualidad, los nuevos tratamientos se centran en eliminar el ácido úrico por el riñón, combinando esta acción con la de los medicamentos que reducen su formación, una perspectiva novedosa que, según los profesionales, dibuja un escenario prometedor para estos pacientes en un futuro próximo.

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