Desde 1982 se han curado más de 14 millones de personas

¿Qué fue de la lepra?

Mujer con lepra
ANESVAD
Publicado 31/01/2016 7:59:39CET

   MADRID, 31 Ene. (INFOSALUS) -

   Es una enfermedad infecciosa aunque de baja transmisibilidad cuando está tratada que ocasiona la bacteria 'Mycobacterium leprae' descubierta por el médico noruego Gerhard H. A. Hansen en 1873, por lo que se denomina bacilo de Hansen. La enfermedad se extendió primero por Asia y África por los conflictos bélicos y peregrinaciones religiosas y desde España llegó con el descubrimiento del Nuevo Mundo hasta América.

   Según explica a Infosalus el doctor José Terencio, portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y experto internacional en leprología, la lepra es una enfermedad poco contagiosa cuya bacteria promotora tiene preferencia por la piel, el sistema nervioso periférico (extremidades) y la cara.

   El Día Mundial de la Lepra fue una iniciativa del periodista y filántropo Raoul Follereau que empezó en 1954. El francés realizó un viaje a África y quedó impactado con la enfermedad, fundó una asociación para apoyar a los enfermos y promovió la difusión del último domingo de enero como Día Mundial de la Lepra con el objetivo de desarrollar medidas de prevención y luchar contra la discriminación en la que vivían estas personas.

   "La lepra una enfermedad crónica que si se diagnostica de forma precoz no da lugar a discapacidad. El desafío actual y futuro es descubrir fármacos más rápidos y más eficaces para tratarla que requieran un periodo por debajo del año para controlarla", señala el doctor Terencio.

   El dermatólogo explica que es una enfermedad ligada al hambre, la falta de higiene, una vivienda de baja calidad, en definitiva problemas socioeconómicos graves. "Se han dado pasos gigantescos porque las cifras muestran que desde 1982 se han curado más de 14 millones de enfermos y en 2014 existen ya sólo 218.000 casos en todo el mundo", apunta.

   El 80% de los enfermos se encuentran en India (150.000) y Brasil (30.000). El 40% de los países con lepra reúne a más del 90% de los casos de la enfermedad. Se trata de África, América Latina, el Sureste Asiático, el Pacífico Occidental y el Mediterráneo Oriental.

   A España la enfermedad llegó antes de los romanos, con los fenicios, y las invasiones árabes la llevaron a Andalucía, Galicia y Canarias. Desde 1941 la enfermedad se empezó a curar pero dentro de nuestras fronteras el número de afectados por lepra superó los 5.000 enfermos diagnosticados en hospitales y en dispensarios dermatológicos hacia los años sesenta.

   "Cuando comenzó a curarse la enfermedad pasó de ser de obligatoria reclusión a ser tratada de forma ambulatoria en los dispensarios dermatológicos", indica el doctor Terencio. En la actualidad menos de un caso por cada 10.000 habitantes en el mundo no es un problema de salud pública. En España en los últimos diez años se han diagnosticado anualmente entre 9 y 13 casos de la enfermedad, un 99% de ellos en inmigrantes de Sudamérica (Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil), África Subsahariana e India.

   "Uno de los grandes problemas de la lepra es el estigma, la marginación y discriminación. La lepra se ha asociado con objetos y circunstancias que nada tienen que ver con la enfermedad, expresiones como 'Me tratan como a un leproso' son un ejemplo de ello", expone el doctor Terencio.

UNA ENFERMEDAD CONTROLABLE

   Los primeros síntomas de la enfermedad se producen en la piel y son discretos, manchas con un menor color o rojizas, luego vienen las alteraciones de sensibilidad ante el dolor en estas zonas de la piel, para dar lugar de forma posterior a lesiones cutáneas más graves.

   No tratada, la lepra puede ocasionar deformidades en la nariz, alopecia en las cejas y sobre todo neuropatía periférica de las extremidades superiores e inferiores y con ello parálisis del nervio facial y de las extremidades.

   "Es necesario no solo identificar al enfermo sino buscar entre los convivientes para romper la cadena del contagio, que sólo se puede producir mediante contacto íntimo repetido diario y en condiciones de hambre y de infravivienda", apunta el dermatólogo.

   El contagio se puede producir por vía cutánea pero también respiratoria, ya que el bacilo se encuentra en la mucosa nasal y la de la boca por lo que puede contagiarse por las secreciones nasales y los estornudos. A través de la sangre el bacilo busca zonas distales.

   "En la actualidad no se ven casos de lesiones nodulares y avanzadas y oftalmológicas. Falta investigación, el bacilo no se ha cultivado en el laboratorio y no hay vacuna. Es una enfermedad de la pobreza y existe poco interés entre las grandes entidades para buscar una vacuna", indica el doctor Terencio.

   El diagnóstico se realiza en las lesiones de la piel, a través de un frotis mínimo que se extiende a un portaobjetos de laboratorio y a través de la tinción de las muestras y el análisis muco-nasal. Los fármacos utilizados para el tratamiento son las sulfonas, descubiertas en 1941 en Estados Unidos en el sanatorio de Carville (Louisiana); la clofazimina, desarrollada en 1958; la rifampicina, que comenzó a utilizarse en 1970; y las quinolonas fluoradas.

ACTUAR DE MODO PRECOZ

   En los inicios del tratamiento de la enfermedad se empleaba la monoterapia pero en la actualidad se emplean dos o tres fármacos simultáneos en las fases iniciales y si existen muchos bacilos en sangre se utilizan hasta tres tratamientos simultáneos.

   El periodo de incubación es de dos a cinco años o incluso más ya que la infección puede permanecer latente sin manifestar síntomas. Es en este periodo de tiempo cuando hay que realizar las pruebas en sangre para identificar la presencia del bacilo y tratarlo antes de que comiencen a aparecer las lesiones.

   "El desafío actual es el diagnóstico precoz para evitar nuevos casos y la discapacidad asociada, combatir el estigma, proporcionar un tratamiento adecuado y buscar una vacuna", concluye José Terencio, director médico honorario del Sanatorio de Fontilles en Alicante.

   En Fontilles, un centro médico histórico especializado en lepra, aún permanecen algunos pocos pacientes de la enfermedad, por motivos de edad y sociales, pero como comenta el doctor Terencio, el sanatorio funciona en la actualidad como una organización no gubernamental que ayuda económicamente a proyectos en países endémicos.

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