La exposición al terror puede aumentar el riesgo de migraña

Cómo solucionar las crisis de migraña
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Publicado 14/12/2017 8:04:35CET

   MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Los sobrevivientes de un ataque terrorista tienen un mayor riesgo de migrañas frecuentes y dolores de cabeza por tensión después del ataque, según un estudio publicado en la edición digital de este miércoles de 'Neurology', la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.

   El estudio involucró a los adolescentes supervivientes del mayor asesinato en masa de Noruega. En 2011, un pistolero solitario abrió fuego en un campamento de verano juvenil en la isla de Ut0ya, matando a 69 personas e hiriendo gravemente a 33. Todos los sobrevivientes experimentaron el terror, perdieron muchos amigos y algunos se arriesgaron a ahogarse mientras trataban de escapar de la isla.

   "Sabemos mucho sobre los efectos psicológicos de los ataques terroristas y otros tipos de violencia extrema sobre los sobrevivientes, pero no sabemos mucho sobre los efectos físicos de estos incidentes violentos", explica el autor del estudio, Synne Oien Stensland, del Centro noruego de Estudios de Violencia y Estrés Traumático en Oslo.

   "Nuestro estudio muestra que un solo evento altamente estresante puede conducir a un sufrimiento continuo con migrañas frecuentes y otros dolores de cabeza, que pueden ser incapacitantes cuando impiden que las personas realicen su trabajo o las actividades escolares", añade.

   Los 358 sobrevivientes adolescentes fueron invitados a participar en el estudio. De los 213 que aceptaron, la edad promedio fue de 18 años y el 6 por ciento resultó gravemente herido en el ataque. Se preguntó a los participantes sobre su frecuencia de dolor de cabeza entre cuatro a cinco meses después del ataque. Sus respuestas sobre el tipo de cefalea y la frecuencia se compararon con las respuestas de 1.704 jóvenes de mismo sexo y edad que no habían experimentado el terror.

MAYOR INCIDENCIA EN LAS MUJERES

   Los adolescentes que habían estado expuestos al terror tenían cuatro veces más probabilidades de padecer migrañas y tres veces más de tener dolores de cabeza por tensión que los que no estuvieron expuestos al terror. Estos hallazgos siguieron siendo los mismos después de ajustar por lesión, sexo, exposición previa a violencia física o sexual y angustia psicológica.

   Entre las mujeres participantes, 80 de las 109 que estuvieron expuestas al acto terrorista, o el 73 por ciento, sufrían dolores de cabeza recurrentes, en comparación con 325 de las 872 que no estuvieron expuestas, o el 37 por ciento. Para los participantes masculinos, 43 de los 104 sobrevivientes de terror estaban aquejados de dolores de cabeza, o el 41 por ciento, en comparación con 158 de los 832 sin exposición, o el 19 por ciento.

   Los sobrevivientes de evento terrorista tenían muchas más probabilidades de tener dolores de cabeza diarios o semanales que aquellos sin exposición. "Sospechamos que los dolores de cabeza aumentarían para los supervivientes del terrorismo, y el incremento fue más allá de lo que podría esperarse en base a la angustia psicológica y otros factores de riesgo --afirma Stensland--. Esto sugiere que debemos encontrar formas de ayudar a las personas inmediatamente después de eventos como ataques terroristas para ayudar a reducir el potencial de dolores de cabeza frecuentes e incapacitantes. En muchos casos con dolores de cabeza severos, los tratamientos pueden ser más útiles desde el principio antes de que la afección se vuelva crónica".

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