AUNQUE NO HAYA SOBREPESO

Estar fuera de forma aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Sofá, mujer, sedentarismo
PIXABAY
Actualizado 08/03/2016 15:25:21 CET

   NUEVA YORK, 8 Mar. (Reuters/EP) -

   Investigadores de la Escuela Icahn de Medicina del Mount Sinai en Nueva York (Estados Unidos) han observado que estar en baja forma física en la adolescencia aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con independencia del peso corporal, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'Annals of Internal Medicine'.

   En concreto, vieron que los jóvenes que tienen una baja función cardiorespiratoria y una pobre capacidad muscular tienen más riesgo de desarrollar esta enfermedad metabólica "aunque tengan un índice de masa corporal (IMC) normal", según ha señalado Casey Crump, autor del estudio.

   Los investigadores utilizaron datos de más de un millón de jóvenes de 18 años de Suecia, recopilados entre 1969 y 1997, que no tenían diabetes ni antecedentes familiares de esta enfermedad. Todos los participantes fueron seguidos hasta el año 2012, cuando se vio cuántos habían sido diagnosticados con diabetes tipo 2, según los registros hospitalarios y ambulatorios.

   En concreto, vieron como aproximadamente al 2 por ciento de los participantes, unos 34.000, se les diagnosticó una diabetes tipo 2 durante el periodo de seguimiento, en la mitad de los casos después de cumplir los 46 años.

   Y los que estaban en peor forma con 18 años eran tres veces más propensos a ser diagnosticados con diabetes que los que a esa edad presentaban un mejor estado de forma física, incluso aunque presentaran un IMC saludable.

   "Este estudio muestra como la condición física es importante para predecir el riesgo futuro de diabetes con independencia del peso", ha apuntado Peter T. Katzmarzyk, del Centro Pennington de Investigación Biomédica en Baton Rouge (Estados Unidos), en un editorial que acompaña al estudio.

   El nivel de actividad física y la genética son los principales determinantes de la condición física, pero el nivel de actividad es el factor más importante ya que se puede modificar, ha añadido Crump, que reclama más estudios que evalúen la actividad física, la dieta y el IMC y su relación con la diabetes.

   "Los jóvenes deben mantener un ejercicio regular que favorezca tanto su capacidad aeróbica como muscular, y evitar pasar mucho tiempo frente al televisor", según este experto.

   Las guías actuales recomiendan 60 minutos de ejercicio diario que incluyen una actividad aeróbica y ejercicios centrados en el fortalecimiento muscular al menos tres días por semana, según este experto, que lamenta que sólo la mitad de los niños y jóvenes estadounidenses cumplen con estas directrices.

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