Por qué enferman las arterias: la aterosclerosis

Aterosclerosis, ateroma, arteria obstruida
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Actualizado 18/02/2018 11:00:53 CET

   MADRID, 18 Feb. (EDIZIONES) -

   El músculo del corazón recibe la sangre a través de las arterias coronarias, lo que le permite nutrirse de oxígeno y de otros componentes necesarios para su funcionamiento. No obstante, estas arterias pueden enfermar y la primera causa de ello es la aterosclerosis.

   Desgraciadamente la enfermedad no se suele detener exclusivamente en las arterias del corazón, sino que en la mayor parte de las ocasiones afecta a más territorios del sistema circulatorio y órganos vitales. Por eso, la aterosclerosis es un proceso sistémico, pudiendo afectar a las arterias coronarias (cardiopatía isquémica), a las arterias cerebrales (ictus), o a las arterias de las piernas (claudicación intermitente).

   "Esta enfermedad constituye la principal causa de morbimortalidad, con un importante impacto económico y social", según afirman los cardiólogos e investigadores del Centro Nacional de Investigadores Cardiovasculares (CNIC) Leticia Fernández-Friera y Jorge Solis en 'La salud de tu corazón' (La Esfera de los Libros).

   En una entrevista con Infosalus, Fernández-Friera, que dirige la Unidad de Imagen Cardiaca en el grupo HM Hospitales de Madrid, destaca que la aterosclerosis suele aparecer más frecuentemente a mediana edad, en los hombres a partir de los 40, mientras que en las mujeres tras la menopausia.

   En concreto, esta enfermedad se produce por un depósito de sustancias nocivas, principalmente de colesterol, en las paredes de las arterias. Esto determina la formación de una placa de colesterol o 'ateroma' y produce un endurecimiento de la pared arterial y un estrechamiento de la luz del vaso. Según precisan, hay que diferenciarla de la arteriosclerosis, que es el endurecimiento o falta de elasticidad de las paredes arteriales.

   En el caso de la aterosclerosis, se trata de una patología de lenta evolución que se caracteriza por el engrosamiento de la pared arterial por depósitos de colesterol, procesos inflamatorios y trombosis que terminan estrechando el vaso con reducción del flujo sanguíneo al corazón (cardiopatía isquémica), al cerebro (ictus) o a las piernas (claudicación intermitente).

DESARROLLO DE LA ATEROSCLEROSIS

   Los expertos explican que el desarrollo de la enfermedad consiste en un lento proceso inflamatorio que, según Fernández-Friera, se puede evitar que progrese o que aumente de nivel si se controlan los factores de riesgo cardiovascular y el estilo de vida del paciente. "Pueden hacer que esas placas de colesterol mejoren. El mensaje sobre todo es que enlentecemos mucho la evolución de posibles placas de colesterol que tengamos y si no las tenemos, si seguimos un estilo de vida saludable, evitamos su aparición", agrega.

   En concreto, cuando la aterosclerosis afecta a las arterias coronarias se puede producir una obstrucción del vaso, lo que implica una disminución del riego en una zona del músculo del corazón (miocardio) con menor aporte de oxígeno a las células. "Es lo que se denomina como 'isquemia miocárdica' o 'cardiopatía isquémica', y el síntoma más característico es el dolor de pecho.

   Según avisan los investigadores del CNIC, la aparición de este síntoma, así como de otros, está condicionada por el grado de obstrucción y la rapidez con la que se produce. Cuando la obstrucción se produce de forma lenta y progresiva, pero compromete el paso de sangre en su camino hacia el miocardio, el corazón nos avisa con dolor.

   "Es lo que llamamos angina de pecho. Si se produce de una forma brusca y la obstrucción es de toda o casi toda la luz del vaso, por ejemplo, tras formarse un coágulo o un trombo, el dolor de pecho es más intenso y suele ir acompañado de otros síntomas de alarma como fatiga, vómitos, malestar general. "Es lo que llamamos infarto agudo de miocardio", precisan.

    En la mayor parte de los casos el paciente acude a la consulta del cardiólogo por episodios de dolor torácico, sin tener claro cuál podría ser su origen. El diálogo y la exploración, el electrocardiograma, las pruebas de detección de isquemia miocárdica y las pruebas que visualizan las arterias con las claves en las que trabajará el especialista para adivinar el grado de patología. Según subraya Fernández-Friera, esta enfermedad sí es hereditaria, por lo que los antecedentes familiares suponen un factor de riesgo cardiovascular.