¿Dormimos mejor por orientar nuestra cama al norte? Despejamos 8 mitos sobre el sueño

Niña durmiendo
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Actualizado 26/08/2018 10:17:49 CET

   MADRID, 26 Ago. (EDIZIONES) -

   El sueño es una función biológica básica tan importante que ocupa un tercio de nuestras vidas. Por ello, también es cuestión de preocupación para muchas personas y, al mismo tiempo, objeto de numerosos mitos que curculan en torno a este hábito indispensable para una vida plena y saludable.

   Para aclarar todo lo que tiene que ver con dormir bien, los neurólogos especializados en trastornos del sueño del Centro de Investigación y Estudio del Sueño de la Clínica Universitaria de Lausana (Suiza) , los doctores José Haba-Rubio y Raphaël Heinzer han publicado 'Sueño con dormir' de editorial La Esfera de los Libros. Aquí van los principales:

   1.- Efecto de la temperatura ambiente sobre el sueño: Es difícil conciliar el sueño cuando hemos estado sometidos a temperaturas extremas. Ciertamente, subrayan los expertos, la temperatura constituye una de las condiciones de nuestro entorno, susceptible de tener un impacto mayor sobre nuestro sueño cuando ésta se desmarca de su nivel habitual. Cuando nos metemos en la cama para dormir, ésta suele estar a la temperatura de la habitación.

   A ello le sigue el intercambio de temperatura entre nuestro cuerpo y la cama, que se traduce en un calentamiento del lecho, hasta que la temperatura se estabiliza, creando un verdadero microclima bajo las sábanas. En este punto, aseguran que lo ideal es que la habitación esté a una temperatura de entre 16 y 22 grados, lo que permite crear un microclima bajo las sábanas de 28 a 30 grados.

   2.- ¿Se duerme peor las noches de luna llena? Muchas personas afirman tener noches muy agitadas y un sueño mediocre durante la luna llena, pero hasta el momento existen muy pocos trabajos científicos consagrados a los efectos de la luna sobre el sueño.

   3.- Las ondas electromagnéticas tienen un efecto sobre el sueño: Vivimos rodeados de una "neblina electromagnética" gracias a todos los aparatos eléctricos que nos rodean y que emiten un campo electromagnético que varía con cierta frecuencia (líneas de alta tensión, wifi, móviles, ondas de radio y de televisión, los hornos microondas por ejemplo). No es nueva la controversia sobre los potenciales riesgos para la salud de éstas, si bien los grandes estudios epidemiológicos no proporcionan ninguna evidencia sobre los posibles efectos negativos en el sueño de los campos electromagnéticos de alta frecuencia.

   4.- ¿El cambio de hora afecta a nuestro sueño? "No hay ningún motivo para hacerlo por nuestra salud. Las razones han sido puramente económicas", subrayan.

   5.- ¿La orientación de la cama tiene sus efectos sobre el sueño? En ocasiones, indica el experto, se nos dice que es mejor dormir con la cabeza hacia el norte, o por el contrario, hacia el sur. "Lamentablemente no existe ningún estudio científico fiable que permita responder a esta pregunta", aseguran a pesar de las creencias sobre esta afirmación.

   6.- ¿El tipo de colchón influye en la calidad de sueño? Lo ideal para dormir bien es estar protegidos de la luz y de los ruidos, pero también lo es el dormir en una cama confortable. "Hace algunos años realizamos un estudio encargado por una gran marca de colchones entre personas que se quejaban de dolores de espalda. Los registros del sueño fueron efectuados en orden aleatorio en el domicilio de 12 personas, tras 3 semanas probando un colchón nuevo de la mencionada marca y comparados con los registros sobre el colchón habitual de los participantes que sufrían problemas de espalda. Con los colchones nuevos de buena calidad, el tiempo que los sujetos necesitaban para alcanzar el sueño consolidado era ligeramente más rápido en comparación con el colchón habitual. Esta diferencia es modesta pero estadísticamente significativa, y los sujetos se quejaban menos de sus dolores dorsales durante el sueño con el colchón nuevo, pero esa apreciación subjetiva no era significativa", explican.

   7.-¿Debemos dormir 8 horas por la noche? "Si bien es cierto que la mayor parte de la población adulta tiene necesidades de sueño que se sitúan entre 7 y 8 horas por noche, no se trata más que de medias estadísticas. Esta regla de las ocho horas de sueño que encontramos frecuentemente en los medios puede incluso generar malentendidos".

"Los casos de personas que sólo necesitan dormir 4 o 5 horas por la noche en el largo plazo son muy raros. Si no presentan signos de perturbación del sueño (apneas, movimiento de piernas, entre otros) el único consejo que podemos darles es el de respetar sus necesidades de sueño y pasar 9 horas por la noche en la cama. Todos somos diferentes frente al sueño con grandes variaciones en nuestras necesidades. ¡Algunos afortunados no necesitan más que 6 horas y otros continúan somnolientos todo el día si no alcanzan un mínimo de 9! Son los genes los que determinan en gran medida nuestras necesidades de sueño", añade.

   8.- ¿El alcohol ayuda a dormir? "Todos hemos tenido esa experiencia tras beber algunas copas caemos rendidos en la cama pero tendemos a pasar una noche a menudo desagradable con despertares confusos, sueños extraños y un sentimiento de malestar por la mañana. El alcohol puede perturbar también la estructura del sueño, en particular del REM, que queda relegado a la segunda parte de la noche. En las personas que sufren alcoholismo el insomnio es igualmente frecuente, especialmente en los periodos de abstinencia"

"Es fundamental para los insomnes no ceder a la tentación del alcohol, y quienes deseen disminuir y dejar de consumir alcohol deben prevenir y tratar su insomnio con especialistas para disminuir el riesgo de recaídas", añade, a la vez que advierte de que después de beber se tiene mayor tendencia a roncar, dado que el ronquido se debe a una oclusión parcial de la garganta que crea un flujo de aire turbulento".

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