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La diabetes y la hipertensión no diagnosticadas suponen un grave riesgo para los riñones

Toma de tensión
HOSPITALES NISA
Publicado 07/03/2017 10:38:53CET

    VALÈNCIA, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Los expertos advierten de que la diabetes e hipertensión no diagnosticadas suponen un grave riesgo para los riñones y de hecho uno de los peores enemigos de los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) es el carácter silente de esta patología, según se apunta desde el Hospital Nisa Rey Don Jaime con motivo de la celebración el próximo 9 de marzo del Día de la Enfermedad Renal.

   Así, explican que con frecuencia no se detecta ninguna manifestación clínica hasta que se ha producido una importante pérdida del funcionamiento renal y entonces "no podemos revertir el deterioro". Sin embargo, si se controlan los factores de riesgo cardiovascular "es posible ralentizar la progresión de la enfermedad renal crónica".

   Por ello, es "fundamental" que aquellas personas que presenten uno o más de los llamados factores de riesgo cardiovascular como son la hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo, sedentarismo, dislipemia, edad por encima de los 60 años o antecedentes familiares, se sometan a controles periódicos de función renal, ya que un diagnóstico precoz de la enfermedad se asocia a un mejora pronóstico.

   En ese sentido, el nefrólogo del hospital Nisa Rey Don Jaime de Castellón, el doctor Javier Reque, ha señalado que las manifestaciones que puede producir la insuficiencia renal son "múltiples y usualmente inespecíficas" como cansancio, malestar general, debilidad de piernas, fatiga o sensación de falta de aire, alteraciones del ciclo sueño, inapetencia, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, o picor generalizado.

   Además, se debe acudir al especialista si se tiene tensión arterial elevada, hinchazón en los parpados, tobillos o manos, cambio en la orina o aparición sangre o proteínas en la analítica de orina.

FACTORES DE RIESGO

   Los factores de riesgo cardiovascular que, pueden producir insuficiencia renal, se clasifican en dos grandes grupos. El primero de ellos son los no modificables, como la edad, el sexo, los antecedentes familiares o el bajo peso al nacer ya que puede asociarse a un menor número de nefronas funcionantes).

    Sin embargo, la mayoría de los factores de riesgo cardiovascular son modificables mediante cambios en el estilo de vida, como dejar el tabaco, llevar una vida activa, alimentación saludable e hidratación adecuada.

    Otros, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, los cólicos renales repetidos, el crecimiento de la próstata y los niveles elevados de colesterol o ácido úrico entre otros, precisan, además de las modificaciones del estilo de vida señaladas anteriormente, de un seguimiento médico adecuado y periódico.

   Según la Sociedad Española de Nefrología, la enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública importante que afecta aproximadamente al 10% de la población adulta española y a más del 20% de los mayores de 60 años. El problema se agudiza por la falta de diagnóstico que impide un control de la enfermedad en sus estadios iniciales. En personas con hipertensión arterial o diabetes, la cifra de afectados por enfermedad renal crónica se dispara hasta el 40%.

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