Cuando la diabetes ataca a los ojos

Diabetes
Foto: GETTY//BAKIBG
Actualizado 26/05/2015 11:34:04 CET

MADRID, 6 Abr. (INFOSALUS) -

   La diabetes es una enfermedad en la que no sólo existen mayores niveles de azúcar en sangre sino una alteración vascular que implica a todos los vasos sanguíneos del organismo, incluidos aquellos que se encuentran en los ojos.

   La retina es una capa sensible con células cerebrales que recogen imágenes y las envían al cerebro y que está constituida por vasos sanguíneos muy pequeños y finos. Al realizar una prueba denominada fondo de ojo se puede determinar la alteración del resto de vasos sanguíneos del organismo.

   Según explica a Infosalus el doctor Álvaro Fernández-Vega, experto en retina y subdirector médico del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, es clave transmitir a la población que la diabetes es una enfermedad crónica y cuyo tratamiento depende en gran medida del paciente. “De la forma en la que controlen su enfermedad depende cómo vivirán en los siguientes 10 o 20 años”, afirma el oftalmólogo.

   Los problemas oculares se presentan igual en personas con diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, aunque la diabetes tipo 1 al aparecer antes es más agresiva ya que dispone de más años de evolución y su control puede tener una gran repercusión en el futuro. En los adolescentes es clave la formación en la enfermedad, en un momento en el que la búsqueda de la identidad puede llevarles a posiciones enfrentadas con sus padres.

   “La diabetes tipo 2 se trata de una enfermedad que aparece más tarde en la vida y es más común entre personas con obesidad que no se cuidan pero con control de la dieta y más ejercicio se puede controlar en sus niveles iniciales, pero el paciente debe saber que es diabético aunque no se pinche insulina”, señala el especialista.

   Fernández-Vega considera que “hay que crear conciencia de que es clave la revisión oftalmológica ya que con un fondo de ojo se puede ver la vascularización global del organismo y el estado en el que se encuentran por ello corazón y riñón”.

   Con la alteración vascular diabética los vasos sanguíneos de la retina van perdiendo células y sueltan suero dando lugar a un encharcamiento de la retina, lo que ocasiona una pérdida de la visión central ya que la mácula del ojo se ve afectada (edema macular) y puede llegar a ocasionar ceguera.

   Además las células retinianas producen factores de crecimiento, como señales de auxilio para restituir el flujo sanguíneo, mediante la formación de vasos sanguíneos anómalos. Estos vasos sanguíneos anómalos pueden causar derrames, desprender la retina u obstruir las vías de drenaje del ojo, lo que lleva a aumentar la presión intraocular y puede producir glaucoma

   Los dos daños principales que ocasiona la diabetes en los ojos, y que se tratan de forma diferente, son el aumento de fluido (encharcamiento) en el interior de la retina (edema macular) y la producción anómala de vasos sanguíneos:

* Edema macular: se trata de un encharcamiento de la retina. Su tratamiento consiste en inyectar dentro del ojo un fármaco antiangiogénico para disminuir el edema. Es un tratamiento crónico que puede extenderse durante toda la vida del paciente aunque se observa que, con el paso del tiempo, cada vez se precisan menos inyecciones para mantener la retina seca.

* Vascularización anormal: es una forma más agresiva de retinopatía. Se trata empleando el láser de forma indirecta para eliminar los vasos anormales proliferativos que pueden llevar a la ceguera completa. El láser quema las zonas de la retina sin riego, que es donde se producen los factores de crecimiento que atraen las neovascularizaciones anómalas. Así, al disminuir los factores de crecimiento, el láser consigue la desaparición de los vasos anormales, aunque este efecto se percibe a largo plazo.

Control diabetes=prevención retinopatía

   Según señala el doctor Fernández-Vega, en la prevención de la retinopatía diabética interviene el control de la enfermedad por parte del paciente. Los puntos clave en el control de la afectación diabética de los ojos incluyen: 

1º Control estricto del azúcar durante los distintos momentos del día: el diabético debe conocer sus cifras diarias. Además, aproximadamente cada 6 meses, se debe realizar un análisis para examinar las cifras de hemoglobina glicosilada (Hb A1C). Este análisis es muy fiable ya que indica la media de control del azúcar del paciente en los últimos tres meses: una persona no diabética tiene cifras de hemoglobina glicosilada por debajo del 6 %. A un diabético no se le exige tanto y estaría bien controlado si sus cifras están entre 7 y 7,5%, cifra que no debería sobrepasar. Un mal control de la diabetes multiplica en gran medida el riesgo de ceguera.

2º Control de la tensión arterial: debe realizarse también en casa con un tensiómetro y sus valores mínimos/máximos deberían estar entre 70-80/120-130 mm/Hg.

3º Control de los lípidos sanguíneo: controlar la dieta y la toma de fármacos, si es necesario, ayudan a tener, menos colesterol. A través de la prueba del fondo de ojo es posible ver los cristales de colesterol.

4º No al tabaco: ya sea en las personas que padecen diabetes como en los miembros de su familia que pudieran ocasionar tabaquismo pasivo. El tabaco es un vasoconstrictor potente y repercute en la salud ocular.

5º Índice de Masa Corporal adecuado: estar delgados y hacer ejercicio sin sobrecargar al corazón con actividades que suponen al menos caminar mejoran el pronóstico de la diabetes y sus posibles complicaciones oculares.

6º Identificar la apnea del sueño: las personas que roncan deben descartar la posibilidad de esta patología y buscar tratamiento, ya que la falta de oxígeno durante las apneas nocturnas agravan la retinopatía ya que reducen la cantidad de oxígeno que llega al ojo.

7º Cuidar los órganos diana: el adecuado funcionamiento del riñón en el equilibrio de los líquidos corporales supone también un adecuado funcionamiento de éstos en los ojos.