Contra la presión arterial alta, la gente prefiere un té al ejercicio

Te, infusión
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Publicado 09/04/2018 8:22:34CET

   MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

   En una encuesta para evaluar las preferencias de tratamiento para la presión arterial alta, los encuestados fueron más propensos a elegir una taza diaria de té o una pastilla frente al ejercicio, según una investigación preliminar presentada en 'Quality of Care and Outcomes Research Scientific Sessions 2018', un intercambio global de los últimos avances en la calidad de la atención y resultados de investigación sobre enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares para investigadores, profesionales de la salud y políticos.

Los científicos querían descubrir cómo las personas sopesan los beneficios de las opciones de tratamiento de la hipertensión arterial contra su inconveniencia. En este sentido, pidieron a los encuestados que imaginaran que tenían presión arterial alta y luego les preguntaron si estaban dispuestos a adoptar cualquiera de los cuatro "tratamientos" para ganar un mes, año o cinco años adicionales de vida. En esta encuesta, los "tratamientos" propuestos fueron: tomar una taza diaria de té, hacer ejercicio, tomar píldoras o someterse a inyecciones mensuales o semestrales.

   Los resultados mostraron que los tratamientos preferidos eran tomar una pastilla o tomar un té al día, aunque algunos no estaban dispuestos a adoptar ninguna intervención, incluso si eso significaba ganar un año adicional o cinco años de vida. Para cada tratamiento, los participantes fueron más propensos a decir que lo adoptarían si el beneficio fuera mayor.

   El 79 por ciento de los encuestados dijo que estarían dispuestos a tomar una píldora por un mes extra de vida, el 90 por ciento lo haría por un año adicional de vida y el 96 por ciento lo haría por cinco años adicionales de vida. El 78 por ciento dijo que tomaría una taza de té por un mes extra de vida, el 91 por ciento lo haría por un año adicional de vida y el 96 por ciento lo tomaría si obtuviera cinco años adicionales de vida. El 63 por ciento estaría dispuesto a hacer ejercicio por un mes extra de vida, el 84 por ciento lo haría por un año adicional de vida y el 93 por ciento se ejercitaría si eso significara cinco años más de vida.

INYECCIONES, LA OPCIÓN PEOR VALORADA

   Una inyección era la opción menos preferida de todas: el 68 por ciento aceptaría una inyección cada seis meses si les diera un mes adicional de vida, el 85 por ciento lo haría por un año adicional de vida y el 93 por ciento estaría dispuesto si diera otros cinco años, pero solo la mitad (51 por ciento) tomaría una inyección mensual por un mes adicional de vida, el 74 por ciento lo haría por un año adicional y el 88 por ciento optaría por una inyección cada mes si les concediera cinco años adicionales de vida.

   Además, al menos el 20 por ciento de los encuestados deseaba obtener ganancias en la esperanza de vida más allá de lo que cualquiera de las intervenciones individuales podría proporcionar. "Nuestros hallazgos demuestran que las personas asignan diferentes pesos a las ventajas y desventajas de las intervenciones para mejorar la salud cardiovascular", subraya la autora principal del trabajo, Erica Spatz, profesora asistente de Medicina Cardiovascular en el Centro de Investigación y Evaluación de Resultados en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos.

   "Creo que tenemos que aprovechar este marco cuando estamos hablando con los pacientes sobre las opciones para controlar su presión arterial. Somos buenos para discutir los efectos secundarios, pero rara vez averiguamos si otros inconvenientes o cargas pueden estar afectando a la disposición de una persona a tomar una medicación de por vida o hacer ejercicio regularmente", agrega.

   De marzo a junio de 2017, 1.284 adultos de Estados Unidos reclutados a través de Amazon MTurk y 100 pacientes que asisten a una clínica de salud como pacientes ambulatorios completaron la encuesta. La mayoría de los entrevistados tenían menos de 45 años y la mitad eran mujeres. Aproximadamente, tres cuartas partes de los encuestados eran blancos no hispanos, 10 por ciento eran afroamericanos, 7 por ciento eran hispanos o latinos, y 8 por ciento eran asiáticos. La mayoría tenía presión arterial alta.

   Una limitación del estudio es que la mayoría de los encuestados eran relativamente jóvenes. Dado que las enfermedades cardiovasculares son más comunes entre las personas mayores, pueden tener respuestas diferentes a las de las personas más jóvenes. Otra limitación es que a los encuestados no se les dijo la verdadera capacidad de extender la vida de cada intervención.

   La presión arterial alta es un factor de riesgo principal para las enfermedades cardiacas y de los vasos sanguíneos o cardiovasculares; pero a menudo se conoce como el asesino silencioso porque no causa síntomas. Para prevenir la presión arterial alta, la Asociación Americana del Corazón recomienda realizar actividad física regularmente, además de otros cambios en el estilo de vida. Estos cambios incluyen comer una dieta saludable, limitar el consumo de alcohol, controlar el estrés, mantener un peso saludable y dejar de fumar. También es importante trabajar con un proveedor de atención médica y tomar los medicamentos, si se prescriben, para reducir la presión arterial.

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