Claves para conocer la espina bífida, una malformación congénita

Espina bífida
GETTY
Publicado 18/05/2017 7:59:37CET

MADRID, 18 May. (EDIZIONES) -

La espina bífida se presenta cuando la columna vertebral de un feto no termina de cerrarse en su interior. Es una malformación congénita que afecta al sistema nervioso del bebe. Puede dañar a los nervios y a la médula espinal. Se caracteriza por ser una patología en el cierre del tubo neural (donde está contenido el encéfalo y la médula espinal), un problema que incluye el cráneo y las vértebras. La espina bífida puede ser un defecto que tenga lugar a cualquier nivel de la columna, aunque se asocia generalmente al defecto de cierre de una o más de una vértebra de la columna.

"La médula espinal está protegida y contenida en el tubo que forman las vertebras. Éstas, a su vez, están protegidas por piel y músculos. Entonces, la espina bífida tiene lugar cuando, en algún punto, la médula espinal queda expuesta al exterior", subraya en una entrevista con Infosalus el jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario 12 de Octubre, responsable además de la Unidad de Medicina Fetal, Alberto Galindo.

Esta patología afecta a uno de cada mil niños. "Como casi todas las malformaciones es multifactorial, pero se sabe que el déficit vitamínico favorece su aparición", alerta. Por eso, destaca la importancia de que las mujeres que estén pensando en quedarse embarazadas, así como las propias gestantes, tomen ácido fólico, una vitamina que reduce el riesgo de espina bífida.

"Quizá en la semana 7 u 8 de gestación la espina bífida como tal ya está formada, y muchas mujeres acuden a la consulta porque están embarazada pasado ese tiempo, por lo que se puede llegar tarde. Por eso, lo ideal es que las mujeres que estén pensando en quedarse embarazadas tomen un suplemento de acido fólico al día, los dos o tres meses previos, y al menos el mes anterior. Y si no lo hace, y hay unos días de retraso en la menstruación, que se lo tomen entonces", subraya el experto en medicina fetal.

CARACTERÍSTICAS DE LA ENFERMEDAD

Según precisa, hay dos tipos de espina bífida:

- La 'oculta', que tiene lugar porque hay defecto en el hueso y no en la piel. "Cuando exploras al recién nacido puede costar más reconocerlo", puntualiza.

- La 'espina bífida abierta', la más común y grave en la cual la médula espinal está en contacto directo con el exterior.

A su vez, señala que, dentro de la espina bífida abierta, se reconocen varios tipos morfológicos:

- El 'meningocele', en la que a través de ese defecto descrito hay una protrusión o salida al exterior de la cubierta meníngea, lo que envuelve al tejido nervioso, pero las raíces nerviosas están en su sitio, no han salido al exterior.

- El segundo tipo y más conocido, el 'mielomelingocele', como el anterior, pero también las raíces nerviosas están fuera de su lugar natural.

- El tipo más raro, el 'mielocele', donde directamente lo que está expuesto en contacto directo con el exterior es el tejido nervioso pero no hay cubierta meníngea.

En este sentido, Galindo subraya que la espina bífida en general se puede situar en cualquier punto de la columna, desde las vértebras cervicales hasta las sacras, y dependiendo de la zona afectada, de las raíces nerviosas afectadas, las consecuencias serán unas u otras. "El diagnóstico se hace por ecografía. Habitualmente se detecta en la morfológica de la semana 20 de gestación, aunque a veces en la de las 12 primeras semanas también puede apreciarse", agrega.

¿SE PUEDE VIVIR CON ESPINA BÍFIDA?

El jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología Hospital Universitario 12 de Octubre afirma que sí se puede vivir con esta patología, aunque dependiendo del alcance del defecto. "Si es defecto muy grande que afecta a grupo muy numeroso de raíces nerviosas la gravedad y cantidad de secuelas del paciente es de tal magnitud que limita mucho las expectativas de vida. Por el contrario, los defectos más pequeños son compatibles con la vida, aunque es frecuente en estos pacientes la existencia de complicaciones o secuelas", explica el experto en medicina fetal.

Así, Galindo detalla que, principalmente, hay tres tipos de consecuencias por la espina bífida:

- Motoras, debido a la lesión producida de las raíces nerviosas de la zona en la que está el defecto.

- El tipo más común, en la zona lumbosacro, una mayor o menor dificultad o afectación del movimiento de piernas, además de dificultad para el control esfinteriano, urinario y digestivo.

- Secuelas a nivel de cerebro, que llevan consigo que con frecuencia se acumule líquido cefalorraquídeo en la cabeza, comúnmente llamado 'hidrocefalia', y que exige con frecuencia la colocación de una válvula de drenaje para evitar la acumulación del líquido entre la cabeza y la cavidad abdominal.

Eso sí, el especialista llama la atención sobre el hecho de que hay niños que no tienen ningún tipo de secuelas, o prácticamente éstas son indetectables. No obstante, señala que "lo habitual" es que la espina bífida, en mayor o menor medida, se acompañe de las secuelas antes mencionadas.

Sobre si se puede predecir en un feto el grado de repercusión que tendrá la espina bífida para el desarrollo futuro de la vida, Galindo incide en que "se puede aproximar bastante", valorando la localización de la lesión, viendo qué vértebras están afectadas y cuántas, y también analizando los movimientos que el feto tiene intraútero, para juzgar la altura de la lesión y las posibles secuelas el día de mañana.

¿CUÁNDO ES MÁS EFICAZ LA CIRUGÍA EN LA ESPINA BÍFIDA?

Por otro lado, Galindo hace hincapié en que la cirugía de espina bífida se ha hecho generalmente después del nacimiento. No obstante, las secuelas que se producen son: "Por una parte, el defecto en sí, la espina bífida, y después, el daño progresivo que se genera en el tejido neural por el contacto con el líquido amniótico envolviendo al niño intraútero".

Por esto, dice que se intentó ver si la cirugía fetal podría al menos reducir este segundo componente y llevó en 2011 a la publicación del estudio 'MOMS' (Managmente of Mielingocele Study), un grupo de cirujanos pediátricos que elaboraron un modelo de cierre prenatal de estos defectos durante el embarazo. La cirugía fetal se suele realizar entre la semana 19 y 26 de gestación, pero también tiene sus dificultades.

Según explica el especialista del Hospital 12 de Octubre, la cirugía de la espina bífida prenatal permite reducir de "forma sustancial" la necesidad de que estos niños necesiten de una válvula de drenaje. También al parecer, por este estudio, mejora el porcentaje de niños que camina de forma independiente respecto de los operados después del nacimiento.

Sin embargo, el especialista alerta de que este tipo de cirugía, que exige la apertura del útero, extraer al feto al menos parcialmente y volver a meterlo en el saco, es "muy agresiva" e implica un aumento de la prematuridad. "Las tres cuartas partes de estos niños operados nacieron antes de tiempo. Lo que eso conlleva una serie de complicaciones asociadas a la prematuridad. Así que, lo que se mejora con la cirugía fetal se empaña por las tasas de parto pretérmino. Por ello es muy importante individualizar cada caso", destaca el experto.

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