Asocian la exposición prenatal a químicos domésticos comunes a menor coeficiente intelectual

Actualizado 11/12/2014 19:20:23 CET

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Los niños expuestos durante el embarazo a niveles elevados de dos sustancias químicas comunes que se encuentran en el hogar, ftalato de di-n-butilo (DNBP) y ftalato de di-isobutilo (DiBP), tenían un coeficiente intelectual (CI), en promedio, más de seis puntos por debajo de los menores expuestos a niveles más reducidos, según revelan investigadores de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

   El estudio, cuyas conclusiones se publican en la revista 'Plos One', es el primero en informar de un vínculo entre la exposición prenatal a los ftalatos y el coeficiente intelectual de niños en edad escolar. DNBP y DiBP se encuentran en una amplia variedad de productos de consumo, desde toallitas para la secadora hasta vinilos fabricados para los productos de cuidado personal como pintalabios, laca para el cabello y esmalte de uñas, incluso algunos jabones.

   Desde 2009, se ha prohibido el uso de varios ftalatos en los juguetes de los niños y otros artículos de puericultura en Estados Unidos. Sin embargo, no se han tomado medidas para proteger al feto en desarrollo, alertando a las mujeres embarazadas sobre las potenciales exposiciones. En Estados Unidos, los ftalatos son raramente mencionados como ingredientes en productos en los que se utilizan.

   Los investigadores estudiaron a 328 mujeres de la ciudad de Nueva York y sus niños de comunidades de bajos ingresos, evaluando la exposición de las mujeres a cuatro ftalatos (DNBP, DiBP, ftalato de di-2-etilhexilo y ftalato de dietilo) durante el tercer trimestre del embarazo mediante la medición de los niveles de metabolitos en la orina. Los niños realizaron pruebas de coeficiente intelectual a los 7 años.

   Los hijos de madres expuestas durante el embarazo a concentraciones de DNBP y DiBP un 25 por ciento más altas tenían un CI de 6,6 y 7,6 puntos inferior, respectivamente, que los de mujeres expuestas a un 25 por ciento más bajo de concentraciones después de controlar por factores como el índice de inteligencia materna, la educación materna y la calidad del ambiente en el hogar que se sabe que influyen en las puntuaciones del CI del menor.

   La asociación también se observó para aspectos específicos del coeficiente intelectual, como el razonamiento perceptivo, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento. Sin embargo, los investigadores no encontraron relación entre los otros dos ftalatos y el coeficiente intelectual del niño.

   "La magnitud de estas diferencias de coeficiente intelectual es preocupante", dice el autor Robin Whyatt, profesor de Ciencias de Salud Ambiental y director adjunto del Centro Columbia de Salud Ambiental Infantil en la Escuela Mailman. "Una disminución de seis o siete puntos en el coeficiente intelectual puede tener consecuencias importantes para el logro académico y el potencial laboral", augura.

   No se sabe cómo afectan los ftalatos a la salud infantil, pero numerosos estudios muestran que interrumpen las acciones de las hormonas, incluyendo la testosterona y la hormona tiroidea. La inflamación y el estrés oxidativo también pueden jugar un papel.