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Asocian las bacterias intestinales al desarrollo del síndrome de Hugues

Cultivo de bacterias
CSIC
Publicado 17/11/2016 8:36:40CET

MADRID, 17 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Los microbios intestinales de los pacientes con síndrome antifosfolípido muestran niveles más altos de bacterias productoras de fosfolípidos, un hallazgo que apunta a que los microbios son un desencadenante de esta patología potencialmente mortal, según concluye una investigación presentada esta semana en la Reunión Científica Anual del Colegio Americano de Reumatología, que se celebra en Washington, Estados Unidos.

   El síndrome antifosfolípido (APS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad autoinmune que afecta principalmente a mujeres jóvenes. Anticuerpos antifosfolípidos están presentes en algunos casos de trombosis venosa profunda y nuevos ictus en personas menores de 50 años, además de ser una causa de abortos recurrentes y complicaciones del embarazo para muchas mujeres.

   Los patógenos se han asociado con anticuerpos antifosfolípidos transitorios, por lo que los investigadores del Laboratorio Kriegel de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, buscaron pistas sobre la fuente del estímulo crónico de estos anticuerpos en las bacterias de materia fecal de las personas con APS.

   "Los anticuerpos antifosfolípidos transitorios se han asociado durante mucho tiempo con infecciones, pero no se considera que están relacionados con la enfermedad", explica uno de los investigadores del estudio, Martin A. Kriegel, profesor asistente de Inmunología y Medicina.

   "Hemos planteado la hipótesis de que los comensales (los microbios que están normalmente presentes en el intestino) que crónicamente nos colonizan, en lugar de infecciones agudas que se resuelven con el tiempo, podrían ser los desencadenantes persistentes de la APS en los pacientes", plantea.

   La causa exacta de APS aún se desconoce. Los anticoagulantes, la opción de tratamiento actual, sólo se dirigen a los coágulos de sangre que se producen en la fase final de la enfermedad, recuerda el doctor Kriegel. Este estudio tuvo como objetivo encontrar desencadenantes anteriores de la enfermedad para prevenir posibles accidentes cerebrovasculares y abortos espontáneos mortales.

   "Aún hay una mortalidad significativa asociada con este síndrome en comparación con otras enfermedades reumáticas en las que hoy en día podemos prevenir la mortalidad, por lo que existe una gran necesidad de entender y tratar mejor este síndrome", afirma.

   Los investigadores recolectaron y analizaron 60 muestras de heces de 22 pacientes con APS, 13 muestras de seis sujetos de control con estados no trombofílicos y no autoinmunes y 49 muestras de 19 donantes sanos, cada uno al inicio, a las cuatro y a las ocho semanas.

PUEDEN SER BIOMARCADORES DE LA ENFERMEDAD

   Las células mononucleares de sangre periférica (PBMCs) de los pacientes con APS respondieron preferentemente a beta2-glicoproteína I (GPI), un auto-antígeno principal en APS, en comparación con los controles. Además, los microbiomas fecales de pacientes APS mostraron una disminución significativa en la bacteria 'Bilophilia' y un aumento en la bacteria 'Slackia'.

El 59 por ciento de los pacientes APS, pero ninguno de los controles, fueron persistentemente positivos para anticuerpos anti-dominio I (DI). El aumento de 'Slackia' y la disminución de 'Butyricimonas', un género de bacterias que produce butirato, también se correlacionaron significativamente con la positividad anti-DI IgG en los pacientes con APS.

   'Slackia' puede producir fosfolípidos, incluyendo cardiolipina, uno de los lípidos objetivo en APS. Los investigadores especularon con que la cardiolipina derivada de estas bacterias intestinales podría promover la autorreactividad contra el principal epítopo de células B en beta2GPI.

   "Los hallazgos del estudio son tempranos, pero sugieren que ciertos microbios intestinales se enriquecen a lo largo del tiempo en pacientes con APS en comparación con los sujetos control. Como realizamos no sólo un estudio de microbioma transversal, sino que muestreamos a nuestros pacientes en puntos temporales mensuales y probamos cuántos microbios están recubiertos con anticuerpos IgA de los pacientes, creemos que los microbios intestinales que hemos identificado como candidatos prometedores deben estudiarse más", dijo dice Kriegel.

   A su juicio, estos microbios intestinales pueden eventualmente convertirse en biomarcadores de la enfermedad o incluso en objetivos de tratamiento, pero señala que los investigadores aún están "muy lejos de estos objetivos". Un día, los médicos pueden ser capaces de identificar biomarcadores APS en los microbios fecales de los pacientes, ya que el laboratorio de Kriegel está actualmente probando enlaces funcionales entre estos microbios y APS.

   "El siguiente paso inmediato es cultivar las bacterias candidatas que surgieron del estudio y juntarlas con las células inmunes de los pacientes -adelanta--. En particular, nos gustaría probar si la cardiolipina podría derivarse de nuestras bacterias candidatas y, por lo tanto, ser reconocida por las células inmunitarias de los pacientes que se sabe que se dirigen a estos lípidos".

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